
Las inundaciones arrasaron viviendas, carreteras y puentes, mientras continúan las operaciones de búsqueda y rescate en la zona del Himalaya
Una fuerte riada golpeó este miércoles varias localidades de la zona fronteriza entre Nepal y el Tíbet, en China, provocando importantes daños materiales y un número creciente de víctimas. Las aguas arrasaron viviendas, vehículos, carreteras y otras estructuras en el distrito nepalí de Rasuwa.
La magnitud de la emergencia todavía no está completamente establecida. La Junta de Turismo de Nepal informó que 384 viajeros fueron reportados como desaparecidos, incluidos 291 extranjeros procedentes de países como India, Estados Unidos, Reino Unido y Malasia. Las autoridades trabajan para verificar el paradero de cada persona.
El desastre también afectó gravemente la infraestructura de la región. Carreteras y puentes quedaron destruidos o dañados, mientras que instalaciones hidroeléctricas y de transmisión eléctrica resultaron afectadas. La Autoridad de Electricidad de Nepal calculó daños equivalentes a unos 430 megavatios de capacidad de generación.
En el lado chino, las autoridades reportaron importantes daños en el puerto de Gyirong, en el Tíbet, donde un deslizamiento de tierra interrumpió carreteras, comunicaciones y el suministro eléctrico. El presidente chino, Xi Jinping, ordenó intensificar las labores de búsqueda y rescate y reforzar las medidas para prevenir nuevos desastres.
Respecto al origen de la riada, funcionarios nepalíes señalaron inicialmente que un terremoto pudo haber provocado una avalancha de hielo y rocas, bloqueando un río y generando posteriormente una súbita crecida. Sin embargo, especialistas y autoridades continúan investigando la causa exacta del fenómeno.
Las condiciones del terreno montañoso y los niveles todavía elevados de los ríos han dificultado el acceso de los equipos de emergencia. Las operaciones continúan mientras crece la preocupación por el número de desaparecidos y por la posibilidad de que el balance de víctimas siga aumentando.
