
La campaña de ataques emprendida por el Ejército de Estados Unidos contra supuestas embarcaciones vinculadas al narcotráfico en aguas del Caribe y frente a las costas latinoamericanas del Pacífico cumple un año, con un balance de más de 220 personas muertas y sin señales de que Washington tenga previsto poner fin a la operación.
El operativo comenzó el 2 de septiembre de 2025, cuando el presidente estadounidense, Donald Trump, informó desde el Despacho Oval de la Casa Blanca que el Pentágono había realizado un ataque contra una embarcación que, según las autoridades estadounidenses, transportaba una importante cantidad de droga.
Trump describió entonces la acción como una operación de “neutralización” y posteriormente difundió en sus redes sociales imágenes de video que habían sido desclasificadas por el Gobierno estadounidense.
Las imágenes, de aproximadamente 29 segundos y presentadas en blanco y negro, mostraban una embarcación que posteriormente se convertía en una bola de fuego. Washington calificó la acción como un “ataque cinético”.
Desde aquel primer operativo, las acciones militares contra embarcaciones sospechosas de estar relacionadas con el tráfico de drogas se han convertido en parte de una estrategia más amplia de Estados Unidos para combatir las redes del narcotráfico en zonas marítimas próximas al continente americano.
El balance acumulado supera las 220 personas fallecidas, de acuerdo con el recuento presentado en torno a la campaña militar. Las operaciones han generado atención internacional debido a la cantidad de víctimas y al carácter militar de las acciones utilizadas contra embarcaciones señaladas como parte de actividades ilícitas.
El desarrollo de estos operativos también ocurre en un contexto de creciente cooperación regional en materia de seguridad. Estados Unidos ha buscado fortalecer la coordinación con países latinoamericanos y caribeños para enfrentar el tráfico de drogas y otras actividades vinculadas al crimen organizado.
La presencia de embarcaciones utilizadas presuntamente para transportar estupefacientes constituye uno de los principales objetivos de estas operaciones. Las autoridades estadounidenses sostienen que este tipo de acciones busca impedir que cargamentos de drogas lleguen a distintos mercados y afectar las estructuras que participan en su traslado.
Sin embargo, la estrategia militar también ha generado cuestionamientos relacionados con el uso de la fuerza y con la necesidad de establecer con claridad las circunstancias en las que se producen los ataques.
Uno de los elementos que ha marcado el desarrollo de la campaña es la difusión pública de imágenes de algunas de las operaciones. El video divulgado por Trump tras el primer ataque buscaba mostrar el resultado de la acción y respaldar la versión oficial sobre la presencia de drogas en la embarcación.
A un año del inicio de la campaña, el operativo continúa desarrollándose sin una fecha definida para su conclusión. La falta de señales sobre un eventual final mantiene abierta la posibilidad de que las fuerzas estadounidenses continúen realizando acciones contra embarcaciones que Washington considere vinculadas al narcotráfico.
El escenario también refleja la creciente importancia que Estados Unidos concede a la seguridad marítima en el Caribe y el Pacífico. Ambas zonas son utilizadas por redes criminales para transportar drogas y conectar países productores con mercados internacionales.
