
Ocho candidatos, cinco mujeres y tres hombres, compiten por suceder a António Guterres, cuyo mandato finalizará el 31 de diciembre de 2026
El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas realiza este viernes una segunda “votación indicativa” entre ocho candidatos que aspiran a convertirse en el próximo secretario general de la organización.
La votación se desarrolla a puerta cerrada y tiene como objetivo medir el nivel de respaldo que tiene cada aspirante entre los 15 miembros del Consejo de Seguridad. Los candidatos son evaluados de manera anónima bajo las categorías “apoya”, “no apoya” o “sin opinión”.
La contienda está integrada por cinco mujeres y tres hombres, quienes buscan suceder al portugués António Guterres, cuyo segundo mandato de cinco años concluirá el próximo 31 de diciembre.
Entre los candidatos se encuentra la costarricense Rebeca Grynspan, quien obtuvo la mayor cantidad de votos favorables durante la primera votación indicativa, realizada el pasado 30 de julio.
También participan la expresidenta chilena Michelle Bachelet, la excanciller ecuatoriana María Fernanda Espinosa, la diplomática ecuatoriana Ivonne A-Baki, la exministra de Guyana Carolyn Rodrigues-Birkett, el argentino Rafael Grossi, el ugandés Olara Otunnu y el expresidente de Senegal Macky Sall.
El proceso ocurre en medio de importantes divisiones dentro de Naciones Unidas y de un reclamo de América Latina para ocupar nuevamente la Secretaría General. Además, varios sectores promueven que, por primera vez, una mujer asuma la dirección del organismo.
Esta segunda votación no determina por sí sola quién será el próximo secretario general, sino que permite identificar a los candidatos con mayores posibilidades y medir cómo evoluciona el respaldo dentro del Consejo de Seguridad.
Para resultar elegido, el candidato deberá obtener posteriormente al menos nueve votos en el Consejo de Seguridad y evitar el veto de cualquiera de los cinco miembros permanentes: Estados Unidos, Rusia, China, Francia y Reino Unido. El nombre recomendado deberá ser sometido después a la Asamblea General de la ONU.
El proceso podría extenderse durante varias semanas o incluso meses debido a las diferencias existentes entre los países miembros y a la incertidumbre sobre el respaldo que finalmente recibirá cada candidatura.
La elección del próximo secretario general tendrá lugar en un momento especialmente complejo para Naciones Unidas, marcado por conflictos internacionales, divisiones entre las principales potencias y desafíos financieros que afectan las operaciones del organismo.
