
La directora del centro atribuye parte de la mejoría a la reestructuración de la unidad de cuidados intensivos y al fortalecimiento de la atención neonatal
La mortalidad neonatal en el Hospital Infantil Robert Reid Cabral se redujo de un 5 % a un 3 %, una disminución considerada significativa debido a la complejidad que representa la atención de recién nacidos con condiciones de salud delicadas.
La información fue ofrecida por la directora del centro hospitalario, Mabel Elizabeth Jones, quien explicó que durante el proceso de transformación se realizó una reestructuración de la unidad de cuidados intensivos neonatales.
De acuerdo con la directora, los cambios implementados han permitido mejorar la calidad de la atención que reciben los recién nacidos y fortalecer la capacidad de respuesta del personal médico y sanitario ante casos de mayor complejidad.
La reducción adquiere especial relevancia debido a que la mortalidad neonatal fue uno de los indicadores que sufrió mayores dificultades durante el período de la pandemia de covid-19, cuando los sistemas sanitarios enfrentaron importantes desafíos para mantener la atención de madres y recién nacidos.
La atención neonatal requiere una infraestructura especializada, personal capacitado y equipos adecuados para responder a situaciones que pueden cambiar rápidamente durante las primeras horas y días de vida.
En este contexto, la reorganización de las unidades de cuidados intensivos puede contribuir a mejorar los procesos de atención y permitir una respuesta más eficiente ante las complicaciones que presentan algunos pacientes.
Jones destacó que la transformación de la unidad forma parte de las acciones encaminadas a mejorar los servicios que ofrece el Hospital Infantil Robert Reid Cabral, uno de los principales centros pediátricos del país.
La reducción de la mortalidad neonatal del 5 % al 3 % representa una disminución de dos puntos porcentuales y refleja una evolución favorable en uno de los indicadores más sensibles de la atención hospitalaria.
Los resultados también ponen de manifiesto la importancia de mantener programas de fortalecimiento de las unidades especializadas, especialmente aquellas destinadas a pacientes que requieren vigilancia permanente y cuidados intensivos.
Los recién nacidos prematuros, aquellos que presentan bajo peso al nacer o quienes llegan al mundo con complicaciones respiratorias, infecciosas o de otro tipo pueden requerir atención especializada durante períodos prolongados.
Por esta razón, la disponibilidad de unidades de cuidados intensivos con condiciones adecuadas resulta fundamental para reducir riesgos y aumentar las posibilidades de recuperación.
La directora del Robert Reid Cabral resaltó que la reestructuración permitió introducir mejoras en la unidad y fortalecer la calidad de los servicios, aunque la atención neonatal continúa representando uno de los principales retos dentro del sistema sanitario.
La reducción registrada en el hospital constituye, por tanto, un indicador positivo dentro de los esfuerzos por mejorar la atención de los recién nacidos y disminuir las muertes durante los primeros días de vida.
El comportamiento de la mortalidad neonatal también es utilizado como una referencia para evaluar la capacidad de los sistemas de salud para garantizar atención oportuna durante el embarazo, el parto y el período inmediatamente posterior al nacimiento.
En República Dominicana, el fortalecimiento de los servicios neonatales continúa siendo una prioridad debido a la necesidad de garantizar que los recién nacidos que presentan complicaciones puedan recibir atención especializada sin demora.
El resultado presentado por el Hospital Infantil Robert Reid Cabral refleja los efectos que pueden tener las intervenciones dirigidas a mejorar la infraestructura, reorganizar los servicios y fortalecer la atención médica especializada.
Las autoridades y responsables de los centros hospitalarios enfrentan el desafío de mantener estos avances y continuar implementando medidas que permitan reducir todavía más la mortalidad neonatal.
La experiencia del Robert Reid Cabral demuestra que la reorganización de áreas críticas puede convertirse en un componente importante para mejorar los resultados de salud y ofrecer una atención más segura a los pacientes pediátricos, particularmente durante una de las etapas más vulnerables de la vida.
