
El control médico y la identificación de factores desencadenantes son claves para prevenir crisis respiratorias y mantener la enfermedad bajo control
El asma infantil requiere seguimiento médico constante, incluso durante los períodos en los que los niños presentan una mejoría de sus síntomas. Un control insuficiente puede aumentar el riesgo de crisis respiratorias que, en muchos casos, podrían prevenirse mediante una vigilancia adecuada.
El médico español Miguel Tortajada Girbés, jefe de sección de Neumología y Alergia Pediátrica del Hospital Universitario y Politécnico La Fe, en Valencia, explicó que la mayoría de los niños con asma presenta cuadros leves o moderados.
Sin embargo, el especialista destacó que esta condición requiere mantener el tratamiento indicado y controles periódicos, aun cuando el menor se encuentre aparentemente bien. La ausencia de síntomas no necesariamente significa que la enfermedad haya desaparecido o que pueda suspenderse el seguimiento médico.
Otro aspecto importante es identificar los factores que pueden desencadenar o agravar las manifestaciones respiratorias. Entre ellos se encuentran determinadas condiciones ambientales, que pueden influir en la aparición de síntomas como tos, dificultad para respirar o sensación de opresión en el pecho.
La vigilancia de estos factores permite a las familias tomar medidas preventivas y reducir la exposición del niño a situaciones que puedan favorecer una crisis.
Los especialistas también recomiendan que los padres y cuidadores conozcan las señales de alerta y sigan las indicaciones establecidas por el médico para el manejo de la enfermedad.
Mantener un seguimiento adecuado puede contribuir a que los niños con asma desarrollen sus actividades cotidianas con normalidad y tengan una mejor calidad de vida.
