
La Excidobates perplexus mide menos de dos centímetros y enfrenta amenazas por la actividad minera y la captura ilegal para el comercio
Investigadores identificaron en Ecuador una nueva especie de rana pequeña y venenosa que ha llamado la atención por sus particulares características y por las diferencias de coloración encontradas entre las poblaciones conocidas. El Instituto Nacional de Biodiversidad (Inabio) informó sobre el hallazgo y destacó que la especie enfrenta amenazas que podrían afectar su supervivencia.
La nueva especie fue denominada Excidobates perplexus y tiene una longitud de entre 15,1 y 18,3 milímetros, por lo que se trata de un anfibio de dimensiones reducidas. Pertenece a un género cuya diversidad todavía no se conoce completamente, lo que convierte el descubrimiento en un nuevo aporte al conocimiento de la biodiversidad ecuatoriana.
El nombre perplexus, que puede traducirse como desconcertante, perplejo o confuso, fue elegido por los investigadores debido a una característica que resultó inesperada durante el estudio: las dos poblaciones identificadas presentan diferencias en su coloración.
Los ejemplares fueron localizados en dos zonas del sur de Ecuador. Una de las poblaciones se encuentra en la cuenca del río Paute, mientras que la otra fue identificada al norte de la Cordillera del Cóndor. La presencia de la especie en estos territorios aporta nuevos elementos para comprender la distribución y diversidad de este grupo de anfibios.
El descubrimiento también pone de relieve la vulnerabilidad de estas poblaciones. Según el Inabio, la nueva especie está amenazada por actividades relacionadas con la minería, además de la captura ilegal de ejemplares destinados al comercio.
La identificación de nuevas especies permite ampliar el conocimiento sobre los ecosistemas y, al mismo tiempo, ayuda a reconocer cuáles son los ambientes que requieren mayor atención para su conservación. En el caso de la Excidobates perplexus, las amenazas señaladas por los investigadores representan un desafío para garantizar la permanencia de sus poblaciones en las zonas donde fue encontrada.
El hallazgo demuestra además que todavía existen especies por estudiar incluso dentro de grupos que ya han sido objeto de investigaciones científicas. La diversidad aún poco conocida del género al que pertenece esta rana deja abierta la posibilidad de que futuras investigaciones permitan identificar nuevas poblaciones o especies relacionadas en otras áreas del territorio ecuatoriano.
