
Especialistas destacan la importancia de detectar a tiempo los niveles elevados de glucosa para prevenir o retrasar la progresión de la enfermedad
La prediabetes puede desarrollarse durante años sin provocar síntomas evidentes, una situación que hace que millones de personas desconozcan que presentan niveles de glucosa superiores a los considerados normales y que tienen un mayor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2.
La advertencia fue realizada por Francisco Ampudia-Blasco, presidente de la Fundación de la Sociedad Española de Diabetes (SED), quien destacó la importancia de identificar esta condición antes de que evolucione hacia una enfermedad que puede generar complicaciones importantes.
En declaraciones a la revista Infosalus, el especialista explicó que detectar la prediabetes representa una oportunidad para intervenir de manera temprana y modificar factores que pueden favorecer la aparición de la diabetes tipo 2.
“El mejor tratamiento de la diabetes tipo 2 es evitar que esta aparezca”, señaló Ampudia-Blasco, al destacar la importancia de actuar antes de que los niveles de glucosa alcancen los valores utilizados para establecer un diagnóstico de diabetes.
La prediabetes se produce cuando la cantidad de glucosa presente en la sangre se encuentra por encima del rango considerado normal, pero todavía no alcanza los niveles necesarios para diagnosticar diabetes tipo 2.
Uno de los principales problemas es precisamente que esta alteración puede permanecer silenciosa.
Una persona puede sentirse completamente normal y continuar con sus actividades cotidianas sin sospechar que presenta cambios en sus niveles de azúcar en sangre. Por esta razón, los controles médicos y las pruebas de laboratorio adquieren especial importancia, particularmente en personas que presentan factores de riesgo.
La detección temprana permite conocer la situación y adoptar medidas destinadas a reducir la posibilidad de que la condición avance.
Entre los aspectos que pueden contribuir a mejorar el control de los niveles de glucosa se encuentran una alimentación equilibrada, la práctica regular de actividad física, el mantenimiento de un peso saludable y el seguimiento de las recomendaciones realizadas por profesionales de la salud.
La diabetes tipo 2 es una enfermedad metabólica en la que el organismo tiene dificultades para utilizar adecuadamente la insulina, lo que provoca una elevación persistente de los niveles de glucosa en la sangre.
Cuando no se controla de manera adecuada, puede aumentar el riesgo de desarrollar complicaciones que afectan diferentes órganos y sistemas del cuerpo.
Precisamente por esto, la etapa de prediabetes es considerada una oportunidad para actuar antes de que se establezca la enfermedad.
El hecho de que no existan síntomas claros no significa que no haya cambios en el organismo. La ausencia de señales visibles puede retrasar la detección y hacer que algunas personas descubran su situación únicamente cuando ya han desarrollado diabetes o durante una evaluación médica realizada por otra razón.
Los especialistas recomiendan prestar especial atención a los factores de riesgo y mantener controles periódicos cuando exista indicación médica.
La prevención también requiere comprender que el desarrollo de la diabetes tipo 2 no depende de un único factor. La alimentación, el nivel de actividad física, el peso corporal, la edad, los antecedentes familiares y otros elementos pueden influir en las probabilidades de desarrollar la enfermedad.
Por eso, identificar la prediabetes no debe interpretarse como una sentencia inevitable de desarrollar diabetes.
Por el contrario, representa una señal de alerta que puede permitir realizar cambios antes de que la enfermedad avance.
El diagnóstico debe realizarse mediante las pruebas correspondientes y con la valoración de un profesional sanitario. Una persona no debería determinar por sí misma que tiene prediabetes únicamente por la presencia o ausencia de determinados síntomas.
La recomendación de los especialistas es aprovechar las oportunidades de detección para conocer el estado de salud y actuar de manera preventiva.
En este contexto, el mensaje de Francisco Ampudia-Blasco pone el énfasis precisamente en la prevención: si la diabetes tipo 2 puede evitarse o retrasarse en determinadas personas mediante intervenciones tempranas, identificar la prediabetes se convierte en una herramienta fundamental.
La condición puede pasar inadvertida durante mucho tiempo, pero su detección permite tomar decisiones relacionadas con los hábitos de vida y establecer un seguimiento médico adecuado.
Por ello, mantener una alimentación saludable, realizar actividad física de forma regular y acudir a controles médicos cuando corresponda son medidas que pueden contribuir a reducir el riesgo y favorecer una mejor salud metabólica.
La prediabetes, aunque no equivale a tener diabetes, debe tomarse como una señal para prestar atención a los niveles de glucosa y evaluar junto con profesionales de la salud las medidas necesarias para evitar o retrasar una posible progresión hacia la diabetes tipo 2.
