
El estudio Disrupting Harm estima que unos 272,000 jóvenes de entre 12 y 17 años estuvieron expuestos a situaciones de explotación o abuso sexual facilitadas por la tecnología durante el último año
Uno de cada cuatro adolescentes usuarios de internet en República Dominicana sufrió alguna forma de violencia sexual facilitada por la tecnología durante el último año, según los resultados del estudio Disrupting Harm, realizado por UNICEF, ECPAT International e INTERPOL.
La investigación estima que el 23 % de los usuarios de internet de entre 12 y 17 años en el país, equivalente a unos 272,000 adolescentes, estuvo expuesto durante ese período a situaciones de explotación o abuso sexual facilitadas por la tecnología.
El hallazgo pone de manifiesto los riesgos que enfrentan los menores en los espacios digitales, donde el uso de redes sociales, plataformas de comunicación y otras herramientas tecnológicas puede ser aprovechado para cometer acciones de abuso o explotación sexual.
Uno de los datos más relevantes del estudio es que, en el 68 % de los casos, el agresor era una persona conocida por el adolescente. Entre estas figuras se encontraban familiares, amigos, conocidos o parejas sentimentales.
Esta información evidencia que la amenaza no necesariamente proviene de una persona desconocida en internet. En una proporción importante de los casos, el agresor forma parte del entorno cercano del adolescente, lo que puede dificultar que la víctima identifique el riesgo, lo comunique o busque ayuda.
La violencia sexual facilitada por la tecnología puede producirse mediante diferentes formas de contacto y aprovechamiento de los medios digitales. El estudio aborda situaciones de explotación y abuso sexual que afectan a adolescentes usuarios de internet, un grupo que mantiene una presencia cada vez más constante en plataformas digitales.
Los resultados también resaltan la importancia de fortalecer la protección de los menores en el entorno digital, así como de promover la orientación de las familias, los centros educativos y las instituciones responsables de la prevención y atención de estos casos.
El hecho de que una parte significativa de los agresores sea conocida por las víctimas plantea, además, la necesidad de que los adolescentes cuenten con espacios seguros para comunicar situaciones que les generen temor, presión o incomodidad, sin sentirse culpabilizados.
El estudio Disrupting Harm busca contribuir a la comprensión de los riesgos de explotación y abuso sexual infantil facilitados por la tecnología y aportar información que permita mejorar las respuestas de protección. En República Dominicana, sus resultados muestran la dimensión de un problema que afecta a miles de adolescentes y que requiere atención tanto en el ámbito familiar como en el institucional.
