
La baja natalidad y el envejecimiento poblacional amenazan con reducir drásticamente la fuerza laboral de la isla durante las próximas décadas
El Gobierno de Taiwán proyecta que la población total de la isla disminuirá alrededor de un 48 % para 2075 en comparación con los niveles registrados en 2026, hasta situarse en aproximadamente 12.15 millones de habitantes.
La estimación forma parte de las nuevas “Proyecciones de población de la República de China”, nombre oficial con el que Taiwán se refiere al territorio, difundidas este viernes por el Consejo Nacional de Desarrollo (NDC).
El organismo actualiza sus proyecciones demográficas cada dos años tomando como referencia la evolución de los nacimientos, las defunciones y los movimientos migratorios.
Los nuevos datos reflejan la magnitud del desafío demográfico que enfrenta la isla, donde la combinación de una baja tasa de natalidad y el progresivo envejecimiento de la población está modificando rápidamente la estructura de la sociedad.
Según las proyecciones, Taiwán pasaría de los niveles poblacionales actuales a unos 12.15 millones de personas en 2075.
Esto supondría una reducción cercana a la mitad de la población en un período de aproximadamente cinco décadas.
El descenso no solo tendría consecuencias sobre el número total de habitantes, sino también sobre la composición de la población y la disponibilidad de personas en edad de trabajar.
El Consejo Nacional de Desarrollo advirtió que la estructura demográfica de Taiwán está entrando en una nueva etapa, caracterizada por una menor disponibilidad de mano de obra y una mayor proporción de adultos mayores.
“Dado que la tasa de fecundidad de nuestro país se mantiene aún en niveles relativamente bajos, la estructura demográfica está a punto de dejar atrás su etapa de mano de obra abundante”, señaló el organismo.
La institución agregó que durante el próximo medio siglo las tendencias relacionadas con el envejecimiento y la reducción del volumen total de la población serán cada vez más evidentes.
La advertencia tiene especial importancia para la economía taiwanesa, debido al papel que desempeña la fuerza laboral en sectores estratégicos de la isla.
Una reducción significativa de la población en edad productiva puede generar dificultades para cubrir determinados puestos de trabajo y aumentar la presión sobre las empresas para encontrar trabajadores.
Al mismo tiempo, el envejecimiento de la población puede incrementar la demanda de servicios de salud, cuidados de larga duración y sistemas de protección social.
El fenómeno demográfico no es exclusivo de Taiwán. Diferentes economías de Asia y otras regiones del mundo enfrentan problemas similares debido a la reducción de los nacimientos y al aumento de la esperanza de vida.
Sin embargo, en Taiwán la velocidad con la que se están produciendo estos cambios ha convertido la evolución demográfica en una de las principales preocupaciones para la planificación económica y social.
La baja natalidad constituye uno de los elementos centrales de las nuevas proyecciones.
Cuando el número de nacimientos se mantiene durante períodos prolongados por debajo del nivel necesario para reemplazar a las generaciones anteriores, la población comienza a reducirse progresivamente.
Con el paso del tiempo, este fenómeno también disminuye el número de personas que llegan a la edad laboral, mientras aumenta proporcionalmente el grupo de adultos mayores.
Esto puede generar una transformación profunda en el mercado laboral.
Una menor cantidad de trabajadores disponibles puede traducirse en mayores dificultades para cubrir determinadas posiciones, especialmente en sectores que requieren personal especializado.
También puede aumentar la competencia entre empresas por los trabajadores y generar presión para incrementar la productividad mediante tecnología, automatización y nuevas formas de organización del trabajo.
Taiwán es una de las economías más importantes de Asia y tiene un papel destacado en industrias estratégicas, especialmente en la fabricación de semiconductores y otros componentes tecnológicos.
Por ello, los cambios en su estructura laboral pueden tener implicaciones que trasciendan las fronteras de la isla.
El envejecimiento poblacional también plantea desafíos para las finanzas públicas.
A medida que aumenta la proporción de personas mayores, los gobiernos deben destinar mayores recursos a servicios de salud, pensiones y programas de asistencia, mientras disminuye proporcionalmente el número de trabajadores que contribuyen a financiar esos sistemas.
La situación obliga a las autoridades a considerar medidas de largo plazo para responder a una transformación que no puede solucionarse rápidamente.
Incrementar la participación laboral, facilitar la incorporación de determinados grupos al mercado de trabajo, impulsar la productividad y utilizar tecnología para compensar la reducción de trabajadores son algunas de las estrategias que pueden adquirir mayor relevancia.
La migración también puede convertirse en un factor importante dentro de las políticas demográficas, ya que la llegada de trabajadores extranjeros puede contribuir parcialmente a compensar la reducción de la población activa.
No obstante, las proyecciones del NDC muestran que el problema central continúa siendo la baja fecundidad.
El organismo sostiene que Taiwán está dejando atrás una etapa caracterizada por una amplia disponibilidad de mano de obra y entrando en otra en la que el envejecimiento y la reducción de la población serán cada vez más evidentes.
La transformación también puede afectar la estructura de las familias y las comunidades.
Una población con menos niños y más adultos mayores implica cambios en las necesidades de vivienda, educación, transporte, atención sanitaria y servicios sociales.
Las escuelas, por ejemplo, pueden enfrentar una disminución progresiva de estudiantes, mientras aumenta la demanda de servicios destinados a las personas mayores.
El impacto también puede sentirse en las zonas rurales y en comunidades con menor densidad poblacional, donde la reducción de habitantes puede acelerar procesos de despoblación.
Las nuevas proyecciones demográficas ofrecen así una perspectiva de largo plazo sobre un desafío que ya comienza a manifestarse en el presente.
La cifra estimada para 2075 —12.15 millones de habitantes— representa un escenario en el que Taiwán tendría casi la mitad de la población que posee actualmente.
El dato no significa que la reducción vaya a producirse de manera repentina, sino que responde a una tendencia acumulativa determinada principalmente por los niveles de natalidad, mortalidad y migración.
La advertencia del Gobierno apunta precisamente a la necesidad de anticiparse a esos cambios.
Las decisiones que se adopten durante los próximos años podrían determinar la capacidad de Taiwán para adaptarse a una sociedad con menos habitantes, más adultos mayores y una fuerza laboral más reducida.
El desafío será encontrar mecanismos que permitan sostener el crecimiento económico y los servicios públicos en un contexto demográfico completamente diferente al que caracterizó a la isla durante buena parte de su desarrollo moderno.
Para el Consejo Nacional de Desarrollo, el mensaje es claro: la etapa de abundante mano de obra está llegando a su fin y el envejecimiento poblacional será una de las principales características de Taiwán durante las próximas décadas.
La evolución de los nacimientos, las defunciones y las migraciones determinará en qué medida estas proyecciones se cumplen, pero los datos actuales ya reflejan la magnitud del reto.
Taiwán se prepara, por tanto, para un futuro en el que la población será considerablemente menor y la disponibilidad de trabajadores será uno de los principales desafíos para su economía y su sociedad.
