
Santo Domingo.– Los resultados de la evaluación internacional PISA 2025 vuelven a colocar el desempeño educativo de República Dominicana en el centro del debate nacional, al mostrar que los estudiantes dominicanos de 15 años continúan obteniendo puntuaciones por debajo de los promedios registrados por los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
República Dominicana obtuvo 346 puntos en lectura, 339 en matemáticas y 361 en ciencias, de acuerdo con los resultados divulgados este martes. En comparación con 2022, la puntuación en lectura disminuyó seis puntos, mientras que matemáticas se mantuvo prácticamente estable.
Sin embargo, una comparación de largo plazo muestra algunos avances. En lectura, el país pasó de 342 puntos en 2018 a 346 en 2025, mientras que matemáticas aumentó de 334 a 339 puntos. El mayor progreso se produjo en ciencias, donde la puntuación pasó de 336 en 2018 a 361 en 2025, para una mejora de 25 puntos.
A pesar de estos avances, los resultados siguen mostrando una brecha considerable frente al promedio de la OCDE, que alcanzó 461 puntos en lectura, 463 en matemáticas y 482 en ciencias.
Uno de los principales desafíos continúa siendo el desarrollo de las competencias básicas. Según los resultados divulgados, solamente el 9 % de los estudiantes dominicanos alcanzó al menos el nivel básico de competencia en matemáticas, frente al 65 % registrado como promedio de la OCDE.
En lectura, el 23 % de los estudiantes dominicanos alcanzó al menos el nivel básico, mientras que en ciencias lo hizo el 26 %. Estos porcentajes también se encuentran considerablemente por debajo de los promedios de la OCDE, de 69 % en lectura y 74 % en ciencias.
Los resultados reflejan, por tanto, un escenario complejo. Aunque existen señales de progreso cuando se comparan los datos actuales con los obtenidos hace varios ciclos, una proporción importante de los estudiantes todavía presenta dificultades para alcanzar las competencias consideradas fundamentales para desenvolverse académica y socialmente.
El desempeño en matemáticas constituye uno de los puntos que mayor atención requiere. La baja proporción de estudiantes que supera el nivel básico evidencia dificultades para desarrollar habilidades relacionadas con la resolución de problemas, el razonamiento matemático y la aplicación de conocimientos a situaciones de la vida cotidiana.
La lectura también representa un desafío importante. La disminución registrada frente a 2022 plantea la necesidad de reforzar la comprensión lectora y las capacidades necesarias para interpretar, analizar y utilizar información proveniente de diferentes tipos de textos.
En el caso de las ciencias, los resultados presentan una perspectiva más favorable. El aumento de 25 puntos desde 2018 constituye uno de los principales avances de República Dominicana en la evaluación internacional y muestra una evolución positiva a largo plazo.
No obstante, la mejora en ciencias no elimina los retos generales del sistema educativo. La mayoría de los estudiantes continúa concentrándose en los niveles más bajos de desempeño, mientras que son muy pocos los que alcanzan los niveles superiores de la evaluación.
Los resultados de PISA son utilizados internacionalmente como una herramienta para analizar las competencias adquiridas por estudiantes de 15 años y para identificar fortalezas y debilidades de los sistemas educativos.
En República Dominicana, la aplicación de PISA 2025 fue coordinada por el Instituto Dominicano de Evaluación e Investigación de la Calidad Educativa (IDEICE). La prueba fue aplicada en 257 centros educativos seleccionados por la OCDE y alcanzó a estudiantes de centros públicos y privados de las diferentes regionales educativas.
Los datos plantean la necesidad de que los resultados no sean analizados únicamente desde la posición que ocupa el país en el listado internacional, sino también desde la evolución de sus indicadores a través del tiempo.
Para el sistema educativo dominicano, uno de los principales retos será convertir los avances registrados en ciencias y en algunos indicadores de largo plazo en mejoras sostenibles en todas las áreas evaluadas.
El desafío también implica fortalecer las competencias de los estudiantes desde los primeros niveles educativos, mejorar las estrategias de enseñanza y utilizar los resultados de las evaluaciones para diseñar políticas públicas con objetivos concretos y mecanismos de seguimiento.
Los resultados de PISA 2025 vuelven así a poner sobre la mesa la necesidad de acelerar las acciones dirigidas a elevar la calidad de los aprendizajes y garantizar que una mayor cantidad de estudiantes pueda alcanzar las competencias básicas en lectura, matemáticas y ciencias.
Más allá de las cifras, la evaluación representa una oportunidad para identificar las áreas que requieren mayor atención y establecer medidas que permitan transformar los resultados educativos de manera sostenida.
