
El proceso del Consejo Nacional de la Magistratura plantea la necesidad de combinar independencia, experiencia y capacidad de gestión en la nueva composición de la Suprema Corte
La próxima renovación de la Suprema Corte de Justicia (SCJ) ha abierto un debate sobre los criterios que deberían tomarse en cuenta para seleccionar a sus nuevos integrantes y, especialmente, para determinar quién debe asumir la presidencia del máximo tribunal del país.
En un análisis publicado por Diario Libre, el abogado y columnista José Luis Taveras sostiene que la independencia de un magistrado no depende exclusivamente de que provenga de la carrera judicial o del ejercicio privado del derecho, sino también de su formación, carácter y capacidad para actuar al margen de intereses particulares.
El proceso corresponde al Consejo Nacional de la Magistratura (CNM), que debe evaluar a los jueces actuales de la Suprema cuyo período constitucional ha vencido y determinar cuáles serán confirmados y cuáles plazas deberán ser ocupadas por nuevos integrantes.
Uno de los debates señalados por Taveras gira precisamente en torno al perfil del próximo presidente de la SCJ. El autor plantea que tanto un juez de carrera como un abogado con experiencia pueden reunir condiciones para ocupar la posición, siempre que cuenten con independencia, formación jurídica y capacidad para ejercer el liderazgo institucional.
El análisis también destaca que quien preside la Suprema Corte no solo cumple funciones jurisdiccionales, sino que además tiene responsabilidades administrativas al frente del Consejo del Poder Judicial. Por esa razón, la capacidad de gestión y experiencia en la conducción de instituciones también deberían ser consideradas al momento de elegir al próximo presidente.
Otro de los planteamientos es que el CNM evite una renovación total del tribunal y preserve a los jueces que hayan demostrado un desempeño sobresaliente. Según esta visión, una renovación parcial permitiría mantener la memoria institucional y la experiencia acumulada, al tiempo que incorpora nuevos perfiles y perspectivas.
Entre los magistrados que, a juicio de Taveras, cuentan con un perfil destacado figura Francisco Antonio Jerez Mena, actual presidente de la Segunda Sala de la Suprema Corte. El autor resalta sus 35 años de servicio judicial y su experiencia al frente de distintas salas del máximo tribunal.
El proceso de renovación representa una decisión de relevancia para el sistema de justicia dominicano, debido a que la nueva composición de la Suprema Corte tendrá incidencia en la jurisprudencia, la administración del Poder Judicial y la percepción de independencia y confianza en las instituciones.
