
El Programa Mundial de Alimentos (PMA), principal brazo humanitario de Naciones Unidas, anunció que se vio obligado a reducir a la mitad el número de personas a las que brinda asistencia alimentaria en Cisjordania debido a la falta de recursos económicos.
El organismo apoyaba hasta ahora a unas 400,000 personas consideradas vulnerables en ese territorio palestino, pero a partir de este momento solo podrá entregar alimentos esenciales a unas 200,000.
La medida se produce mientras alrededor de 900,000 personas en Cisjordania enfrentan inseguridad alimentaria, en una población aproximada de 3.1 millones de habitantes.
Según el PMA, el aumento de la violencia de los colonos, las operaciones militares israelíes, las restricciones de tránsito, las demoliciones y el desplazamiento de la población han afectado los medios de subsistencia de los palestinos.
El organismo también señaló que el 76 % de los hogares de Cisjordania ha experimentado una fuerte disminución de sus ingresos, mientras los precios de los alimentos y los combustibles se mantienen entre los más elevados de Oriente Medio.
Ante esta situación, muchas familias han reducido el consumo de alimentos y han tenido que vender bienes para poder sobrevivir.
El PMA también enfrenta dificultades financieras para mantener sus programas de asistencia en Gaza. En julio, la organización tuvo que reducir en un 40 % el valor de la ayuda en efectivo que entregaba a unas 375,000 personas.
El organismo advirtió que podrían producirse nuevos recortes si no consigue asegurar fondos adicionales.
El director del PMA para Palestina, Shaun Hughes, informó que la organización necesita al menos 386 millones de dólares para continuar proporcionando asistencia alimentaria durante los próximos seis meses a unos dos millones de personas en Gaza y Cisjordania.
La reducción de la ayuda ocurre en un contexto de creciente necesidad humanitaria en los territorios palestinos, donde el deterioro de las condiciones económicas y de seguridad ha aumentado la vulnerabilidad de miles de familias.
El PMA utiliza diferentes mecanismos para entregar la asistencia, incluyendo alimentos, dinero en efectivo y cupones destinados a las personas en situación de mayor vulnerabilidad.
La falta de financiamiento amenaza con limitar la capacidad de la organización para mantener estos programas mientras continúan las necesidades alimentarias en la región.
