
La ONU condenó el ataque ocurrido en Kenscoff y pidió reforzar los esfuerzos de seguridad para combatir a las bandas armadas
La violencia volvió a golpear con fuerza a Haití. Al menos 47 personas murieron durante una incursión de grupos armados en Kenscoff, localidad ubicada en las afueras de Puerto Príncipe, según el balance actualizado divulgado por Naciones Unidas.
Entre los fallecidos se encuentran 22 personas que, de acuerdo con la información de la ONU, fueron presuntamente ejecutadas dentro del recinto de una iglesia donde se habían refugiado para escapar de los ataques. Los grupos armados también incendiaron viviendas y vehículos durante la incursión.
La ofensiva provocó indignación entre los residentes de Kenscoff. Cientos de personas se concentraron frente a la comisaría local para reclamar acciones de las fuerzas de seguridad y denunciar la falta de protección ante el avance de las organizaciones criminales.
Los responsables serían integrantes de Viv Ansanm, una coalición de grupos armados que busca ampliar su control en esta zona estratégica cercana a Puerto Príncipe y al departamento del Sudeste. La violencia ha obligado a numerosas familias a abandonar sus hogares y ha profundizado la crisis humanitaria que atraviesa el país.
El secretario general de la ONU, António Guterres, condenó el ataque y pidió a las autoridades haitianas garantizar que los responsables sean llevados ante la justicia. El organismo también advirtió que los ataques constantes evidencian el grave deterioro de la seguridad en el país.
La situación continúa siendo crítica. Datos de Naciones Unidas indican que 3,050 personas murieron y otras 1,401 resultaron heridas por la violencia en Haití durante los primeros seis meses de 2026, mientras millones de personas enfrentan inseguridad alimentaria.
La nueva masacre vuelve a poner bajo presión a las autoridades haitianas y a la comunidad internacional, mientras crece la preocupación por la capacidad del Estado para proteger a la población.
