martes, septiembre 29

Más de la mitad de los niños en República Dominicana experimentó disciplina violenta, según ENHOGAR-MICS 2025

Santo Domingo.– Cada 29 de septiembre, República Dominicana conmemora el Día Nacional de los Derechos de la Niñez, una fecha destinada a recordar la importancia de garantizar la protección, el bienestar y el desarrollo integral de niños, niñas y adolescentes.

En ocasión de esta conmemoración, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) llamó la atención sobre los resultados de la ENHOGAR-MICS 2025, que reflejan la persistencia de prácticas de disciplina violenta dentro de los hogares dominicanos.

La encuesta fue desarrollada por la Oficina Nacional de Estadística (ONE) con el apoyo de Unicef y recoge información sobre diferentes aspectos relacionados con las condiciones de vida y el bienestar de la población infantil.

Uno de los datos destacados indica que el 54,9 % de los niños y niñas de 1 a 14 años experimentó algún método violento de disciplina durante el mes anterior a la realización de la entrevista.

La cifra equivale a más de la mitad de los menores incluidos en ese grupo de edad y evidencia la permanencia de prácticas violentas como mecanismos utilizados para corregir o disciplinar a los niños.

El comportamiento varía según la edad. La proporción más elevada se registra entre los niños y niñas de 3 a 4 años, con un 61,4 %.

Entre los menores de 5 a 9 años, el porcentaje alcanza el 57,9 %, mientras que en el grupo de 10 a 14 años se sitúa en 52,4 %.

En el caso de los niños y niñas de 1 a 2 años, la proporción es de 45,9 %, de acuerdo con los resultados de la encuesta.

Los datos adquieren particular relevancia debido a que la percepción de las personas cuidadoras sobre la necesidad del castigo físico es considerablemente menor.

Según la ENHOGAR-MICS 2025, el 12,1 % de las madres, padres o personas cuidadoras de niños y niñas de 1 a 14 años considera que el castigo físico es necesario para criarlos y educarlos.

Esta proporción representa aproximadamente a una de cada ocho personas cuidadoras.

La diferencia entre la cantidad de personas que consideran necesario el castigo físico y la proporción de niños que efectivamente experimentaron algún método violento de disciplina muestra que estas prácticas continúan presentes en los hogares pese a que una proporción menor de cuidadores las considera necesarias.

Unicef ha utilizado los resultados para llamar la atención sobre la necesidad de fortalecer las estrategias de prevención de la violencia contra la niñez y promover métodos de crianza que respeten los derechos de los menores.

La disciplina violenta puede incluir diferentes prácticas utilizadas por adultos para corregir el comportamiento infantil, tanto mediante castigos físicos como a través de formas de agresión psicológica.

La información recopilada por la ONE permite observar la magnitud del fenómeno y establecer diferencias entre los distintos grupos de edad.

El grupo de 3 a 4 años presenta el porcentaje más elevado, con 61,4 %, lo que coloca a los niños de esas edades entre quienes registran mayor exposición a métodos violentos de disciplina.

Para las instituciones vinculadas a la protección infantil, estos datos representan un llamado a continuar desarrollando programas de orientación dirigidos a padres, madres y personas cuidadoras.

También resaltan la importancia de promover herramientas de crianza positiva que permitan establecer límites y corregir conductas sin recurrir a la violencia.

El Día Nacional de los Derechos de la Niñez sirve como escenario para recordar que los niños tienen derecho a crecer en entornos seguros, protectores y libres de cualquier forma de violencia.

Los resultados de la ENHOGAR-MICS 2025 aportan información para comprender los desafíos que todavía enfrenta el país en materia de protección infantil y para orientar políticas públicas destinadas a reducir estas prácticas.

La conmemoración de este 29 de septiembre vuelve a colocar la protección de los derechos de la niñez en el centro de la conversación nacional y plantea la necesidad de continuar trabajando para que las prácticas de crianza respetuosa sean cada vez más comunes en los hogares dominicanos.

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