
La introducción accidental de la Boiga irregularis alteró por completo el ecosistema de la isla y provocó la desaparición de 12 de sus 14 especies de aves forestales
La Boiga irregularis, conocida como serpiente arbórea marrón, se convirtió en una de las especies invasoras más destructivas de Guam después de llegar accidentalmente a la isla tras la Segunda Guerra Mundial.
Al encontrarse con un ecosistema sin depredadores naturales capaces de controlar su población, la serpiente se reprodujo rápidamente hasta alcanzar densidades de aproximadamente 11,600 individuos por kilómetro cuadrado.
Su expansión tuvo consecuencias devastadoras para las aves nativas. La serpiente se alimentó de numerosas especies que habitaban los bosques de Guam y contribuyó a la desaparición de 12 de las 14 especies de aves forestales que existían originalmente en la isla.
Pero el impacto no terminó con la pérdida de las aves.
La desaparición de estos animales provocó una alteración en la cadena alimentaria y en el equilibrio ecológico. Entre las consecuencias se produjo un aumento considerable de la población de arañas, que llegó a estimarse en 733 millones de ejemplares.
El caso de Guam es considerado uno de los ejemplos más llamativos de los efectos que puede provocar la introducción de una especie invasora en un ecosistema aislado.
La historia también evidencia cómo la desaparición de una sola pieza de la cadena ecológica puede generar efectos en cascada y modificar profundamente la composición de un ecosistema.
