
El Kremlin negó que Rusia tenga planes de atacar a algún país miembro de la OTAN y aseguró que las versiones sobre una posible ofensiva no corresponden con las intenciones del Gobierno de Moscú.
El portavoz presidencial ruso, Dmitri Peskov, calificó estos señalamientos como “historias de terror” y acusó a varios países europeos de mantener una política que considera agresiva hacia Rusia.
Las declaraciones se producen en un contexto de persistentes tensiones entre Rusia y Occidente.
