
La operación será coordinada por la AIE durante cuatro meses e incluirá una liberación importante de diésel durante los primeros 20 días
Los países que integran el G7 acordaron una liberación coordinada de 100 millones de barriles de petróleo y productos derivados de sus reservas de emergencia, en un intento por estabilizar los mercados energéticos y reducir la presión provocada por el aumento de los precios de los combustibles.
El acuerdo fue anunciado este viernes 2 de octubre después de una reunión virtual de los líderes del grupo y será coordinado por la Agencia Internacional de la Energía (AIE). La operación comenzará de inmediato y se extenderá durante cuatro meses.
El plan contempla que una cantidad importante de diésel sea puesta a disposición del mercado durante los primeros 20 días. Los líderes del G7 señalaron que esta medida busca responder especialmente a las dificultades que atraviesa el mercado de productos refinados y contribuir a moderar las presiones sobre los precios.
Además de la liberación de reservas, los países acordaron coordinar los calendarios de mantenimiento de sus refinerías para evitar que varias instalaciones reduzcan su capacidad de manera simultánea. También plantearon aumentar las tasas de utilización de las refinerías cuando las condiciones lo permitan y estimular una mayor producción de combustibles refinados.
El G7 también reafirmó su compromiso de evitar restricciones a las exportaciones de energía y productos energéticos entre sus miembros y socios. La intención es mantener abiertos los flujos comerciales mientras se intenta responder a la volatilidad del mercado.
La AIE tendrá además la responsabilidad de supervisar la implementación de las medidas y deberá presentar un informe de seguimiento en un plazo de 20 días, con recomendaciones sobre posibles acciones adicionales y la reposición de las reservas utilizadas.
La decisión se produce en un contexto de fuerte presión sobre los mercados internacionales de combustibles. El G7 señaló que la volatilidad de los precios del petróleo representa un riesgo para la estabilidad económica y para los hogares y empresas que enfrentan mayores costos energéticos.
El impacto de la liberación dependerá, entre otros factores, de la velocidad con que los países coloquen sus reservas en el mercado y de la capacidad de las refinerías para transformar el crudo disponible en combustibles como el diésel. Por ello, la medida busca ofrecer una respuesta inmediata mientras se mantienen otras acciones destinadas a reforzar el suministro energético.
