
El Mundial de Fútbol de la FIFA, que se disputa de forma conjunta entre Estados Unidos, México y Canadá, ya palpita lo que será su gran ceremonia de clausura. El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, confirmó de manera oficial que el mandatario estadounidense, Donald Trump, asistirá a la gran final del torneo el próximo 19 de julio en el estadio de Nueva York/Nueva Jersey (MetLife Stadium) y participará directamente en la ceremonia de premiación, entregando el codiciado trofeo al nuevo campeón del mundo.
La noticia se dio a conocer durante una entrevista concedida por Infantino en el programa de televisión Fox & Friends. El líder del fútbol mundial disipó los rumores de los últimos días y aseguró que ambos compartirán palco presidencial durante el partido decisivo. “Estaremos juntos con el presidente, disfrutando de la final y entregando el trofeo al ganador, por supuesto, juntos”, afirmó el dirigente deportivo de forma categórica, confirmando un protocolo inusual, ya que tradicionalmente el trofeo es manejado por la FIFA de forma exclusiva o con breves intervenciones del jefe de Estado anfitrión.
Una alianza estrecha y precedentes deportivos
Aunque Donald Trump no ha asistido a los encuentros de la fase de grupos ni de las rondas eliminatorias que se juegan actualmente en las diversas sedes de los tres países norteamericanos, su presencia en la final no toma por sorpresa a los analistas deportivos. La relación entre Trump e Infantino se ha estrechado notablemente en los últimos años, con visitas frecuentes del presidente de la FIFA a la Casa Blanca, llegando a calificar al mandatario norteamericano como un “amigo cercano”. De hecho, el pasado mes de diciembre, durante el sorteo oficial celebrado en Washington, Infantino le otorgó a Trump el recién creado “Premio de la Paz de la FIFA” debido a sus esfuerzos de mediación diplomática global.
Por otra parte, el estadio de Nueva York/Nueva Jersey ya cuenta con un antecedente de esta naturaleza. El año pasado, durante la final del Mundial de Clubes celebrada en ese mismo recinto, Trump estuvo en el campo de juego para otorgar el trofeo al Chelsea tras derrotar al París Saint-Germain. Aquella participación generó reacciones mixtas y abucheos en algunos sectores del estadio, un escenario de debate político y deportivo que muchos anticipan que podría repetirse o amplificarse en la final de la máxima cita futbolística del planeta.
