miércoles, septiembre 2

Día Internacional de la Crianza Respetuosa llama a educar desde el amor, el respeto y la igualdad

Cada 2 de septiembre se promueve una crianza basada en la comunicación, la paciencia y el acompañamiento, sin recurrir a la violencia ni a la humillación

Cada 2 de septiembre se conmemora el Día Internacional de la Crianza Respetuosa, una fecha dedicada a reflexionar sobre la manera en que las familias acompañan el crecimiento y desarrollo de niños, niñas y adolescentes.

La jornada busca promover una forma de educar basada en el afecto, la comunicación, la paciencia y el acompañamiento, reconociendo a la niñez y la adolescencia como personas con derechos y tomando en cuenta sus diferentes etapas de desarrollo, diversidad y autonomía.

La crianza respetuosa plantea que educar no significa recurrir a castigos físicos, humillaciones, amenazas u otras formas de violencia. Por el contrario, propone establecer límites y orientar a los hijos mediante el diálogo, la comprensión y el acompañamiento constante.

La fecha coincide con el fallecimiento, en 1990, de John Bowlby, uno de los principales impulsores de la teoría del apego, cuyos planteamientos contribuyeron al estudio de la importancia de los vínculos afectivos durante las primeras etapas de la vida.

La teoría del apego puso especial atención en la relación que se establece entre los niños y sus principales figuras de cuidado, así como en la importancia de contar con vínculos que proporcionen seguridad y confianza.

En ese contexto, la conmemoración del Día Internacional de la Crianza Respetuosa representa una oportunidad para recordar el valor de construir relaciones familiares basadas en el respeto y la protección.

Uno de los principales objetivos de esta jornada es promover vínculos afectivos seguros. La forma en que los adultos responden a las necesidades de los niños puede influir en la manera en que estos desarrollan confianza, seguridad y herramientas para relacionarse con su entorno.

La crianza respetuosa también plantea la importancia de comprender que cada niño tiene características y necesidades particulares. Por ello, el acompañamiento debe adaptarse a su edad, personalidad, nivel de desarrollo y circunstancias.

Otro de los elementos centrales es la comunicación. Escuchar a los niños y permitirles expresar sus emociones y preocupaciones puede contribuir a construir relaciones familiares más abiertas y cercanas.

Esto no significa eliminar los límites. La crianza respetuosa busca establecer normas claras y coherentes, pero evitando métodos que causen miedo, dolor o humillación.

El propósito es que los niños puedan comprender las razones detrás de determinadas reglas y desarrollar progresivamente la capacidad de tomar decisiones y asumir responsabilidades de acuerdo con su edad.

La paciencia también ocupa un lugar importante. Los procesos de aprendizaje y desarrollo no ocurren de la misma manera para todos los niños, por lo que los adultos necesitan acompañarlos durante las diferentes etapas y comprender que los errores forman parte del aprendizaje.

La jornada busca además promover una crianza consciente y compartida, en la que las responsabilidades relacionadas con el cuidado y la educación de los hijos no recaigan únicamente sobre una persona.

El bienestar psicológico de la niñez constituye otro de los objetivos de esta fecha. Crear ambientes familiares seguros, estables y libres de violencia puede contribuir a que los niños tengan mejores condiciones para desarrollarse.

La eliminación de los castigos físicos y de las humillaciones forma parte de este enfoque. Estas prácticas pueden afectar la relación entre adultos y niños y no constituyen herramientas necesarias para establecer límites.

En su lugar, la crianza respetuosa propone recurrir al diálogo, la orientación, las consecuencias apropiadas y el acompañamiento para ayudar a los niños a comprender sus comportamientos y aprender de ellos.

La educación emocional también puede desempeñar un papel importante. Enseñar a los niños a reconocer y expresar sus emociones permite que desarrollen herramientas para manejar situaciones de frustración, tristeza, enojo o miedo.

Para las familias, aplicar estos principios puede representar un proceso de aprendizaje continuo. La crianza no está exenta de dificultades y requiere que los adultos también desarrollen estrategias para manejar sus propias emociones y responder de manera adecuada ante situaciones complejas.

Por esta razón, la fecha también busca ofrecer información y herramientas que permitan a madres, padres, cuidadores y educadores afrontar los desafíos cotidianos de la crianza.

La comunidad también tiene un papel importante. Los entornos educativos, familiares y sociales pueden contribuir a generar espacios donde los niños sean tratados con dignidad y puedan desarrollarse sin violencia.

Promover una crianza respetuosa implica, por tanto, una responsabilidad que va más allá del hogar. Las instituciones, organizaciones y comunidades también pueden participar en la construcción de ambientes protectores para la niñez.

La fecha invita igualmente a reflexionar sobre los avances alcanzados y los desafíos que todavía permanecen. Aunque existe una mayor conciencia sobre la importancia de proteger a los niños frente a la violencia, todavía persisten prácticas de crianza que utilizan el castigo físico o la humillación como mecanismos de disciplina.

Cambiar estas prácticas requiere educación, información y acompañamiento para las familias.

También es necesario comprender que criar respetuosamente no significa permitir cualquier comportamiento ni dejar de establecer límites. Se trata de encontrar formas de orientar a los niños que sean firmes, claras y, al mismo tiempo, respetuosas de su dignidad.

La comunicación entre adultos y niños puede convertirse en una herramienta fundamental para construir relaciones basadas en la confianza.

El Día Internacional de la Crianza Respetuosa representa así una oportunidad para recordar que la educación comienza también con la manera en que los adultos se relacionan con los más pequeños.

Criar desde el amor, el respeto y la igualdad significa reconocer las necesidades de cada niño y acompañarlo durante su proceso de crecimiento, ofreciéndole seguridad, orientación y espacios para desarrollar progresivamente su autonomía.

La conmemoración del 2 de septiembre busca precisamente impulsar esa reflexión y movilizar a familias, organizaciones y comunidades para construir entornos más pacientes, armoniosos y libres de violencia.

Más que una fecha conmemorativa, la jornada plantea un llamado a revisar las prácticas de crianza y a continuar promoviendo relaciones familiares en las que los niños puedan crecer sintiéndose escuchados, protegidos y respetados.

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