
El cuidado personal puede representar miles de pesos al mes, mientras una jornada de salón y spa de alta gama puede superar los RD$15,000
Cuidar la apariencia y mantener una rutina de higiene y cuidado personal representa un gasto que puede variar considerablemente dependiendo del estilo de vida, los productos utilizados y los servicios a los que tenga acceso cada mujer en República Dominicana.
Una estimación de gastos muestra que una mujer puede destinar entre RD$10,893 y RD$14,336 mensuales únicamente a productos básicos de higiene y cuidado personal. En esta categoría entran artículos que forman parte de la rutina cotidiana y que deben reponerse periódicamente.
Entre ellos se encuentran las toallas sanitarias, jabón, cremas, protector solar, desodorante, productos para el cabello, artículos para el cuidado de las uñas y arreglo de cejas, entre otros productos.
Aunque algunos de estos gastos pueden parecer pequeños de manera individual, al acumularlos durante un mes representan una cantidad considerable dentro del presupuesto personal.
La situación cambia cuando se incorporan servicios profesionales de belleza.
En establecimientos de alta gama de Santo Domingo, una jornada que incluya secado, manicure y pedicure puede rondar los RD$2,550. Si a estos servicios se añade un masaje de 60 minutos en un spa hotelero, el gasto puede elevarse hasta aproximadamente RD$7,550 en un solo día.
Y esa cifra todavía puede aumentar dependiendo de los servicios adicionales que se elijan.
Maquillaje, diseño de cejas, extensiones o tratamientos de pestañas, procedimientos capilares, exfoliaciones y otros tratamientos pueden incrementar considerablemente el costo final de una visita al salón o al spa.
De esta manera, una rutina de belleza que para algunas personas forma parte de una experiencia ocasional puede convertirse para otras en un gasto recurrente que debe ser incluido dentro del presupuesto mensual.
La diferencia también refleja las distintas formas en que las mujeres dominicanas viven el cuidado personal.
En los sectores populares, una parte importante del presupuesto suele concentrarse en productos de uso diario. La prioridad está en contar con artículos básicos de higiene, cuidado de la piel y del cabello, además de pequeños servicios como el arreglo de las cejas o las uñas.
En estos casos, el gasto está distribuido durante todo el mes y responde principalmente a necesidades de consumo cotidiano.
En sectores con mayor poder adquisitivo, el cuidado personal puede incorporar servicios más especializados y tratamientos que tienen un costo mucho mayor.
Una visita al salón puede incluir varios procedimientos en una misma jornada, mientras que los spas y establecimientos especializados ofrecen experiencias que combinan tratamientos de belleza, relajación y bienestar.
La diferencia de precios también está relacionada con el tipo de establecimiento, la ubicación, la calidad de los productos utilizados y la experiencia de los profesionales.
Un mismo servicio puede tener precios muy diferentes dependiendo del salón o spa elegido.
El secado, por ejemplo, representa uno de los servicios más frecuentes dentro de las rutinas de belleza. Al combinarlo con manicure y pedicure, el costo aumenta, pero todavía se mantiene por debajo de lo que puede representar una jornada completa en establecimientos de lujo.
Cuando se agregan tratamientos de relajación, como un masaje de una hora, la cuenta puede superar rápidamente los RD$7,000.
Si además se incorporan maquillaje, pestañas, cejas o tratamientos para el cabello, el gasto puede acercarse o superar los RD$15,000 en una sola visita.
Esto significa que el concepto de “ponerse bella” puede tener significados económicos muy diferentes dependiendo del presupuesto disponible.
Para algunas mujeres, mantener una rutina de cuidado personal implica comprar productos básicos todos los meses y reservar ocasionalmente dinero para servicios específicos.
Para otras, acudir al salón o al spa representa una experiencia integral que puede concentrar en pocas horas una cantidad equivalente o incluso superior a lo que otra persona destina durante varias semanas a productos de cuidado personal.
El contraste permite observar cómo el mercado de belleza en República Dominicana abarca desde productos esenciales de uso cotidiano hasta servicios de lujo dirigidos a consumidores con mayor capacidad de gasto.
También evidencia que el cuidado personal no puede analizarse únicamente como un gasto relacionado con la estética.
Muchos de los productos incluidos en estas rutinas cumplen funciones de higiene y salud personal, mientras que otros están relacionados principalmente con la imagen, la presentación y el bienestar.
Por ello, el presupuesto destinado a estos artículos y servicios puede variar significativamente de una persona a otra.
En definitiva, no existe una única respuesta sobre cuánto cuesta “ponerse bella” en República Dominicana.
Para algunas mujeres, la cifra puede representar entre RD$10,893 y RD$14,336 al mes en productos básicos. Para otras, una sola jornada de salón y spa puede superar los RD$15,000.
La diferencia refleja dos realidades de consumo que conviven dentro del país: el cuidado personal como una necesidad que debe presupuestarse mes a mes y la belleza como una experiencia de lujo capaz de concentrar miles de pesos en un solo día.
