
China advirtió este martes que nuevos desprendimientos de tierra podrían volver a formar represas naturales en la zona fronteriza entre Nepal y el Tíbet, afectada por la devastadora riada registrada la semana pasada.
El Ministerio chino de Recursos Hídricos informó que las dos acumulaciones de agua surgidas hasta ahora han desaguado prácticamente por completo y que actualmente el cauce presenta un flujo normal.
Sin embargo, el organismo señaló que persiste el riesgo de nuevos desprendimientos en las laderas cercanas al río.
Según las autoridades chinas, imágenes obtenidas mediante satélites muestran pequeños desprendimientos en ambas orillas del cauce, aguas abajo de la primera represa natural formada después de la catástrofe.
La presencia de material inestable en las laderas podría provocar nuevos bloqueos del cauce si se producen desprendimientos de mayor magnitud.
En ese escenario, podrían formarse nuevamente represas naturales capaces de acumular grandes cantidades de agua y generar riesgos adicionales para las zonas ubicadas aguas abajo.
Las autoridades mantienen la vigilancia sobre el comportamiento del terreno y las condiciones del cauce debido a la posibilidad de que nuevos deslizamientos alteren el flujo del agua.
La advertencia se produce después de una riada que causó graves daños en la zona fronteriza entre Nepal y el Tíbet y que generó importantes acumulaciones de agua como consecuencia de los desprendimientos.
Aunque las represas naturales que se habían formado han perdido prácticamente toda el agua acumulada, las condiciones geológicas de la zona continúan representando un riesgo.
El Ministerio chino de Recursos Hídricos recomendó mantener la atención sobre las áreas donde se han identificado señales de inestabilidad.
La posibilidad de que nuevos materiales procedentes de las laderas lleguen al cauce constituye uno de los principales riesgos asociados a la situación actual.
Una nueva obstrucción podría alterar rápidamente el nivel y el flujo del agua, generando condiciones peligrosas en las comunidades cercanas.
Las autoridades continúan utilizando información satelital para monitorear los cambios en el terreno y detectar posibles desprendimientos que puedan afectar el cauce.
El seguimiento resulta especialmente importante debido a la magnitud de la riada registrada recientemente y a las condiciones inestables que todavía permanecen en algunas zonas.
China mantiene así la vigilancia sobre el área fronteriza mientras el agua continúa fluyendo con normalidad y se evalúa la evolución de las laderas.
Las autoridades buscan anticipar cualquier nueva obstrucción para reducir los riesgos derivados de posibles represas naturales y nuevas inundaciones.
La situación permanece bajo observación debido a que la estabilidad del terreno podría cambiar y provocar nuevos bloqueos en el cauce.
Por ahora, el principal llamado de las autoridades es a mantener la vigilancia ante la posibilidad de nuevos desprendimientos que puedan generar acumulaciones de agua en la zona afectada.
