
El rey británico destacó los 35 años de servicio del monarca noruego y recordó su calidez, humildad y profundo sentido del deber
El rey británico Carlos III expresó este viernes sus «más profundas y sinceras condolencias» a la familia real noruega tras el fallecimiento del rey Harald V, a quien describió como su «querido primo».
A través de un mensaje divulgado tras conocerse la muerte del monarca noruego, Carlos III señaló que tanto él como su esposa, la reina Camila, recibieron con «la más profunda tristeza» la noticia del fallecimiento de Harald.
«Con la más profunda tristeza, mi esposa y yo hemos recibido la noticia del fallecimiento de mi querido primo, el rey Harald V de Noruega», expresó el monarca británico.
Carlos III destacó especialmente los años de servicio de Harald V al pueblo noruego y resaltó que durante 35 años ejerció sus responsabilidades como rey con una dedicación constante.
Según el mensaje, Harald guió a Noruega durante un período marcado por importantes transformaciones, manteniendo una actitud caracterizada por la calidez y la humildad.
El rey británico también subrayó las cualidades personales de Harald, más allá de sus funciones como jefe de Estado.
Carlos III afirmó que, mientras Noruega lamenta la pérdida de una «figura imponente», su propia familia recordará al monarca como un «pariente y amigo muy querido».
En su mensaje, el soberano británico destacó además la bondad, la compasión y el profundo sentido del deber que, según afirmó, caracterizaron a Harald V durante décadas.
La relación entre ambas familias reales tiene vínculos históricos, y Carlos III es primo segundo del fallecido monarca noruego.
La muerte de Harald V ha provocado expresiones de condolencias de diferentes sectores y representantes de casas reales europeas, debido a su prolongado reinado y a la relevancia que tuvo dentro de la monarquía noruega.
Harald V falleció este viernes a los 89 años en el Hospital Nacional de Noruega. La Casa Real informó que murió de manera pacífica a las 6:35 de la mañana.
Su fallecimiento puso fin a un reinado iniciado en 1991, cuando sucedió a su padre, el rey Olav V.
Durante más de tres décadas, Harald desempeñó las funciones de jefe de Estado en una monarquía constitucional y se convirtió en una figura ampliamente reconocida dentro de la sociedad noruega.
El mensaje de Carlos III hizo especial énfasis en esa trayectoria y en el compromiso que, desde su perspectiva, mantuvo Harald con su país.
La referencia a la calidez y la humildad del monarca refleja también la dimensión personal del mensaje de condolencias, que no se limitó a destacar su papel institucional.
Carlos III recordó que la pérdida afecta igualmente a la familia real británica, que mantenía una relación cercana con Harald.
El monarca británico manifestó que toda su familia se une al pueblo noruego en el duelo por la muerte del rey.
La expresión de condolencias se produce pocas horas después del anuncio oficial del fallecimiento y en medio del inicio de una nueva etapa para la Corona noruega.
Tras la muerte de Harald V, su hijo, el príncipe heredero Haakon, asumió el trono y adoptó el nombre de Haakon VIII.
El nuevo monarca decidió además mantener el lema utilizado por su padre: «Todo por Noruega».
La sucesión marca el comienzo de una nueva etapa para la monarquía noruega, mientras la familia real y el país afrontan el período de duelo por la muerte de Harald.
Para Carlos III, sin embargo, la pérdida tiene también un carácter profundamente familiar. Su mensaje hizo énfasis en que Harald no será recordado únicamente por su posición como rey, sino también como un familiar y amigo cercano.
El rey británico resaltó que las cualidades personales de Harald, especialmente su bondad, compasión y sentido del deber, dejaron una huella que trascendió su largo período en el trono.
La declaración de Carlos III se suma así a las muestras de respeto y solidaridad que han comenzado a llegar a la familia real noruega tras la muerte del monarca.
Noruega inicia ahora una nueva etapa bajo el reinado de Haakon VIII, mientras el recuerdo de los más de 35 años de Harald V al frente de la Corona permanece como uno de los capítulos más importantes de la monarquía noruega contemporánea.
