
La alianza entre Corea del Norte y Rusia ha permitido a Pionyang fortalecer su economía y ampliar sus capacidades militares, dándole una posición más favorable frente a los intentos de Estados Unidos de retomar el diálogo.
El acercamiento con Moscú también proporciona al régimen norcoreano mayor poder de negociación ante Washington, mientras el presidente Donald Trump busca reabrir las conversaciones con Pionyang.
En ese contexto, Estados Unidos ha considerado ajustes a importantes maniobras militares que mantiene junto a Corea del Sur, en un intento por generar condiciones que faciliten una eventual reanudación del diálogo con Corea del Norte.
La relación entre Pionyang y Moscú se consolida así como un elemento relevante dentro de las tensiones geopolíticas que involucran a Corea del Norte, Rusia, Estados Unidos y Corea del Sur.
