
El presidente colombiano calificó de “terroristas” a las organizaciones guerrilleras y pidió a la nueva cúpula militar enfrentarlas con respaldo del Estado
El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, pidió este miércoles a la nueva cúpula de las Fuerzas Militares recuperar la seguridad en todo el territorio nacional y fortalecer la lucha contra el crimen organizado y los grupos guerrilleros.
Durante la transmisión de mando de la nueva cúpula militar, el mandatario estableció una posición contundente frente a las organizaciones armadas que operan en diferentes regiones del país.
De la Espriella sostuvo que su Gobierno no reconocerá legitimidad política a estos grupos y rechazó el uso de términos que, a su juicio, pueden suavizar la naturaleza de las organizaciones responsables de actos violentos.
“En este país no hay disidentes, grupos subversivos ni alzados en armas, mucho menos estructuras con legitimidad política”, declaró el presidente durante el acto.
El mandatario aseguró que en su administración estará prohibido utilizar “eufemismos” para describir a quienes, según afirmó, mantienen bajo amenaza a comunidades y ciudadanos mediante el uso de armas y explosivos.
“Son terroristas y así los vamos a tratar”, afirmó De la Espriella, al establecer la línea que pretende seguir su Gobierno frente a las estructuras armadas ilegales.
El presidente pidió a los nuevos mandos militares asumir la recuperación de la seguridad como una de las principales prioridades de las Fuerzas Militares.
La instrucción incluye enfrentar al crimen organizado y a los grupos guerrilleros con el respaldo de las instituciones del Estado, en una estrategia que busca recuperar el control de las zonas afectadas por la violencia.
La declaración se produjo durante un acto institucional en el que se realizó el relevo de la cúpula militar colombiana, en un momento en que la seguridad continúa siendo uno de los principales desafíos para el país.
De la Espriella planteó que las Fuerzas Militares deben actuar de manera decidida contra las organizaciones que amenazan a la población y evitar cualquier interpretación que pueda otorgarles una condición de legitimidad política.
Su discurso también marca una diferencia frente a enfoques que han buscado establecer negociaciones o procesos de diálogo con diferentes organizaciones armadas bajo denominaciones como grupos insurgentes, disidencias o estructuras al margen de la ley.
El mandatario dejó claro que su administración utilizará una clasificación mucho más directa al referirse a estos grupos.
La orden a la nueva cúpula militar se produce además en medio de la necesidad de fortalecer la presencia del Estado en territorios donde persisten actividades relacionadas con el narcotráfico, la extorsión, el tráfico de armas y otras formas de crimen organizado.
Para el Gobierno, recuperar la seguridad implica no solamente enfrentar militarmente a los grupos armados, sino también garantizar que las instituciones estatales puedan ejercer autoridad efectiva en las zonas donde estas organizaciones tienen presencia.
El presidente pidió que las Fuerzas Militares trabajen con el respaldo de todo el aparato estatal para enfrentar las amenazas a la seguridad nacional.
La declaración de De la Espriella también establece una posición política sobre la manera en que su Gobierno pretende abordar el conflicto con las organizaciones armadas ilegales.
Al rechazar expresamente la idea de que puedan ser consideradas estructuras con legitimidad política, el mandatario busca colocar el combate contra estos grupos dentro de una estrategia centrada principalmente en la seguridad y el orden público.
La nueva cúpula militar tendrá ahora la responsabilidad de convertir estas directrices en acciones concretas en las diferentes regiones del país.
El reto será especialmente complejo debido a la presencia de organizaciones armadas y estructuras criminales que operan con diferentes niveles de capacidad y control territorial.
El Gobierno sostiene que la recuperación de la seguridad debe permitir que las comunidades afectadas por la violencia vuelvan a desarrollar sus actividades con mayor tranquilidad y que el Estado recupere plenamente su autoridad.
Con su mensaje ante los nuevos mandos militares, De la Espriella dejó establecida una postura clara: su administración pretende endurecer el tratamiento frente a los grupos armados y priorizar el combate contra el crimen organizado y las organizaciones que considere terroristas.
La nueva etapa de la política de seguridad colombiana estará marcada, por tanto, por una mayor participación de las Fuerzas Militares en la lucha contra las estructuras armadas y por el objetivo declarado de recuperar la seguridad en todo el territorio nacional.
