
La Justicia consideró que el uso del dispositivo con cámara y el trato hacia la paciente constituyeron violencia de género, pese a que no se encontraron grabaciones
La Justicia de Córdoba, Argentina, sancionó a un ginecólogo con una multa de 900.000 pesos por utilizar anteojos inteligentes con cámara durante la atención a una paciente y realizar comentarios considerados indebidos en el transcurso de la consulta médica.
Durante el proceso, el profesional sostuvo que utilizaba los lentes como anteojos multifocales. No obstante, el caso fue evaluado por las circunstancias en las que se desarrolló la consulta y el trato recibido por la paciente.
Aunque la pericia realizada no encontró grabaciones almacenadas en el dispositivo, el juez consideró que tanto el uso de los anteojos inteligentes como el comportamiento del médico constituyeron violencia de género.
Como parte de la sanción, el ginecólogo deberá pagar una multa de 900.000 pesos y completar un curso educativo sobre género.
La decisión vuelve a poner sobre la mesa las discusiones relacionadas con la privacidad de los pacientes, el uso de tecnologías con cámaras en espacios médicos y las responsabilidades de los profesionales de la salud durante una consulta.
El caso también plantea interrogantes sobre la necesidad de establecer mayores controles para el uso de dispositivos inteligentes en consultorios, donde la confianza, la confidencialidad y el trato digno forman parte de la atención médica.
