
El PNUMA calcula que estas naciones requieren 305,000 millones de dólares anuales hasta 2035 para protegerse de los impactos climáticos
Los países en desarrollo reciben apenas una décima parte de los recursos económicos que necesitan para adaptarse a los efectos del cambio climático, una brecha de financiación que amenaza su capacidad para enfrentar fenómenos extremos como sequías, inundaciones, incendios forestales y olas de calor, advirtió este miércoles la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
La alerta está contenida en el Informe sobre la Brecha de Adaptación 2026, elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), organismo con sede en Nairobi, que analiza las necesidades económicas de las naciones más vulnerables frente a las consecuencias del calentamiento global.
De acuerdo con las estimaciones presentadas en el documento, los países en desarrollo necesitan aproximadamente 305,000 millones de dólares anuales hasta 2035 para implementar medidas de adaptación y fortalecer su capacidad de respuesta ante los impactos climáticos.
Sin embargo, los recursos internacionales disponibles se mantienen muy por debajo de esa cantidad. La financiación pública internacional destinada a la adaptación climática, procedente de los países desarrollados, se situó entre 28,200 y 31,700 millones de dólares durante 2024, último año para el que se dispone de datos.
Esta cantidad representa un incremento de apenas unos 1,000 millones de dólares respecto a 2023, una variación que evidencia la distancia entre los recursos actualmente movilizados y las necesidades financieras identificadas por el organismo de Naciones Unidas.
La diferencia resulta especialmente preocupante para las naciones que enfrentan una mayor exposición a fenómenos meteorológicos extremos y que, en muchos casos, cuentan con recursos económicos e infraestructuras limitados para prevenir daños y proteger a sus poblaciones.
Entre los principales riesgos identificados figuran las sequías prolongadas, las inundaciones, las olas de calor y los incendios, fenómenos que pueden afectar la disponibilidad de agua, la producción agrícola, los asentamientos humanos y los servicios esenciales.
El informe también advierte sobre el contexto climático global, marcado por la posibilidad de que el planeta supere el umbral de 1,5 grados Celsius de calentamiento respecto a los niveles preindustriales.
Este límite constituye una referencia central de los compromisos internacionales para contener el calentamiento global y reducir sus consecuencias más graves. Su superación incrementaría los desafíos que enfrentan los países para proteger sus territorios, economías y comunidades.
La adaptación climática comprende acciones destinadas a reducir la vulnerabilidad ante los cambios del clima, como mejorar los sistemas de protección frente a inundaciones, fortalecer las infraestructuras, desarrollar mecanismos de alerta temprana y garantizar una mayor capacidad de respuesta ante eventos extremos.
La advertencia del PNUMA vuelve a colocar la financiación climática entre los principales desafíos de la agenda internacional, especialmente ante la necesidad de que los compromisos económicos de los países desarrollados se traduzcan en recursos suficientes para las naciones que requieren mayor apoyo.
La magnitud de la brecha financiera refleja que, mientras aumentan las necesidades de protección frente a los impactos climáticos, los fondos disponibles continúan siendo considerablemente inferiores a los montos estimados para responder a esos desafíos de aquí a 2035.
