
El artista recordó sus comienzos como albañil y aseguró que continúa disfrutando de la música y del cariño del público
Antes de convertirse en una de las figuras más reconocidas del merengue dominicano, Toño Rosario tuvo una vida alejada de los grandes escenarios y del reconocimiento internacional. El intérprete trabajó como albañil antes de consolidar su carrera artística, una trayectoria que hoy supera los 45 años y que, según sus propias palabras, todavía está lejos de llegar a su final.
Mucho antes de que su nombre alcanzara notoriedad en la música, su madre había identificado en él una inclinación especial por el canto. Esa chispa temprana marcaría el inicio de un camino que lo llevaría a convertirse en uno de los exponentes conocidos del merengue dominicano, un género que ha mantenido una presencia importante en la música popular de la República Dominicana y de otros países.
A pesar de las décadas transcurridas desde sus comienzos, Rosario asegura que no piensa retirarse. El artista mantiene su entusiasmo por los escenarios y sostiene que la satisfacción de continuar haciendo música, junto con el respaldo de sus seguidores, representa una motivación para seguir adelante.
“El que es artista de verdad nunca piensa en retirarse. Mi vida es fantástica; estoy contento, alegre y agradecido. Los latinos y tanta gente nos han dado mucho amor”, expresó el merenguero al referirse a su carrera y al afecto que ha recibido durante tantos años.
Sus declaraciones reflejan una visión de la música que va más allá de la popularidad o de los logros alcanzados. Para Rosario, mantenerse activo en la industria artística forma parte de su manera de vivir, mientras el cariño del público continúa siendo uno de los aspectos que más valora de su trayectoria.
El intérprete también se prepara para reencontrarse con sus seguidores en Puerto Rico, donde ofrecerá un espectáculo que promete una combinación de merengue, baile y sorpresas. La presentación representa una nueva oportunidad para compartir con el público puertorriqueño y mantener vivo el vínculo que ha construido con sus admiradores a lo largo de los años.
Su historia, desde los días en que trabajaba como albañil hasta su consolidación como figura del merengue, muestra una trayectoria marcada por el trabajo y la perseverancia. Más de cuatro décadas después, el artista continúa apostando por la música y deja claro que, al menos por ahora, no tiene entre sus planes despedirse de los escenarios.
