
El organismo advierte que la guerra y la interrupción del transporte marítimo están modificando el comportamiento económico de una región acostumbrada a beneficiarse de los altos precios del petróleo
La economía de Oriente Medio y los países vecinos se contraerá en promedio un 2,1 % durante 2026, después de haber registrado un crecimiento de 3,3 % en 2025, de acuerdo con el último informe publicado por el Banco Mundial.
El organismo atribuye el fuerte deterioro de las perspectivas a los efectos de la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán y a las consecuencias que el conflicto está teniendo sobre el comercio, el transporte y distintas actividades económicas de la región.
El informe abarca Oriente Medio, el Norte de África, Afganistán y Pakistán, y destaca un cambio importante respecto a lo ocurrido durante crisis anteriores. Tradicionalmente, los países productores de petróleo podían beneficiarse de los incrementos en los precios del crudo provocados por las tensiones internacionales.
Sin embargo, el escenario actual presenta características diferentes. La interrupción o paralización del tráfico marítimo está afectando las cadenas de suministro y reduciendo los beneficios que normalmente podrían obtener los países exportadores de petróleo cuando aumenta el precio de la energía.
En ese contexto, las economías pertenecientes al Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) registrarían una contracción promedio de 4,3 % durante 2026, según las previsiones del Banco Mundial.
El comportamiento será distinto en los países importadores de petróleo. El organismo proyecta que estas economías crecerán un 4,3 % este año, por encima del 3,9 % registrado en 2025.
La diferencia entre ambos grupos refleja cómo el conflicto está afectando de manera desigual a las economías de la región. Mientras los países productores enfrentan las consecuencias de las interrupciones del transporte y del comercio, algunas naciones importadoras mantienen un ritmo de expansión mayor.
El impacto tampoco se limita al sector energético. El Banco Mundial advierte que la situación representa un golpe significativo para actividades como el turismo, la aviación y la logística, sectores especialmente sensibles a las restricciones de movilidad, las dificultades de transporte y el deterioro de la confianza.
Otro de los efectos señalados por el organismo es el repunte de las presiones inflacionarias. El encarecimiento de los alimentos y de los costos de los fletes puede trasladarse a los precios internos y aumentar las dificultades para los consumidores y las empresas.
El aumento de los costos de transporte también puede afectar el movimiento de mercancías y dificultar las cadenas de abastecimiento, especialmente en una región cuya actividad económica mantiene una estrecha relación con las rutas comerciales y marítimas internacionales.
Las nuevas previsiones reflejan, por tanto, un escenario económico marcado por las consecuencias de la guerra y por una alteración de los patrones que históricamente han caracterizado el comportamiento de los países productores de petróleo durante períodos de tensión internacional.
El Banco Mundial señala que la evolución de la región dependerá en buena medida de cómo continúen desarrollándose el conflicto, el comercio y el transporte marítimo, así como de la capacidad de las economías para enfrentar las presiones sobre los precios y las actividades productivas.
