
La fecha invita a replantear los sistemas de atención y protección para garantizar que una vida más larga esté acompañada de bienestar, dignidad y calidad de vida
República Dominicana conmemora este 1 de octubre el Día Nacional de la Persona Envejeciente, una fecha que coincide con el Día Internacional de las Personas de Edad establecido por la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
La jornada busca llamar la atención sobre las necesidades y derechos de las personas mayores, en un escenario mundial marcado por el aumento de la esperanza de vida y los cambios demográficos que están transformando a las sociedades.
El lema de este año, “La era de la longevidad: repensar los sistemas para una vida más larga”, plantea la necesidad de que los países adapten sus estructuras sociales, sanitarias y económicas a una población que vive durante más años.
El desafío no consiste únicamente en prolongar la vida, sino en garantizar que esos años adicionales puedan transcurrir con salud, autonomía, seguridad, participación social y dignidad. Esto implica revisar los servicios destinados a las personas mayores y fortalecer los mecanismos de protección para quienes requieren mayor asistencia.
La conmemoración también pone sobre la mesa la responsabilidad compartida entre los gobiernos, el sector privado, las organizaciones sociales, las familias y la comunidad. La atención a las personas envejecientes requiere políticas públicas y servicios que respondan a sus diferentes necesidades, desde el cuidado de la salud hasta la integración social y el acompañamiento.
En República Dominicana, este desafío se refleja en iniciativas orientadas a ampliar y mejorar los servicios dirigidos a los adultos mayores. Entre ellas figura la inauguración de una moderna residencia integral para personas envejecientes en Arroyo Hondo, concebida como un espacio de atención especializada.
Este tipo de infraestructura busca responder a una realidad en la que las necesidades de las personas mayores pueden variar considerablemente. Mientras algunas mantienen altos niveles de autonomía y participación, otras requieren cuidados permanentes, atención médica especializada o acompañamiento para desarrollar sus actividades cotidianas.
La fecha también representa una oportunidad para reconocer el aporte de las personas mayores a las familias y a la sociedad. Su experiencia, conocimientos y participación forman parte del patrimonio social de las comunidades y pueden contribuir a la transmisión de valores, tradiciones y aprendizajes entre generaciones.
El envejecimiento, por tanto, no debe ser entendido únicamente desde la perspectiva de la atención o la dependencia. También implica crear condiciones para que las personas mayores puedan continuar participando activamente en la sociedad, tomar decisiones sobre sus vidas y mantener vínculos familiares y comunitarios.
En el Día Nacional de la Persona Envejeciente, el llamado es a avanzar hacia una sociedad preparada para vivir más y, al mismo tiempo, para garantizar que esos años adicionales estén acompañados de derechos, respeto y mejores condiciones de vida.
