
Una de las integrantes del jurado en el juicio contra Lindsay Clancy, la mujer acusada de matar a sus tres hijos en Massachusetts, afirmó que el proceso podía convertirse en un “punto de inflexión” para otras mujeres y familias.
Paula Devlin, una de las 11 juradas que se inclinaron por considerar que Clancy no era penalmente responsable de las muertes, explicó en entrevistas posteriores al juicio que los miembros del panel revisaron las pruebas presentadas durante el proceso y encontraron vacíos en el planteamiento de la fiscalía.
Clancy fue acusada por la muerte de sus tres hijos, Cora, de 5 años; Dawson, de 3; y Callan, de ocho meses, ocurrida en enero de 2023 en Duxbury, Massachusetts. La defensa sostuvo que la mujer sufría de psicosis posparto y que había recibido una combinación de medicamentos que afectó su estado mental. La fiscalía, por su parte, argumentó que Clancy había planificado los hechos y que comprendía la diferencia entre el bien y el mal.
El juicio terminó sin un veredicto definitivo después de que los 12 miembros del jurado no lograran alcanzar la unanimidad requerida. De acuerdo con las declaraciones posteriores de Devlin, al inicio de las deliberaciones ocho jurados se inclinaban por considerar a Clancy no responsable penalmente, dos permanecían indecisos y dos se inclinaban por una condena. Finalmente, el panel quedó dividido 11-1, lo que provocó que el proceso terminara en un mistrial.
Devlin explicó que uno de los elementos que más influyó en su posición fueron los testimonios del psiquiatra forense Phillip Resnick y de Patrick Clancy, exesposo de Lindsay y padre de los tres niños fallecidos.
Según la jurada, el testimonio de Resnick sobre el concepto de filicidio altruista tuvo un impacto importante en las deliberaciones. También destacó que Patrick Clancy, pese a la muerte de sus tres hijos, no presentó durante su testimonio una caracterización negativa de su entonces esposa, algo que, según Devlin, influyó en su valoración de la evidencia.
En otra entrevista, Devlin manifestó que el jurado sabía que el caso podía tener consecuencias más allá del propio proceso. Dijo que, aunque los integrantes permanecieron alejados de la cobertura mediática mientras duró el juicio, entendían que lo ocurrido podía abrir una conversación sobre la salud mental de las mujeres y las enfermedades relacionadas con el período posterior al embarazo.
La jurada también sostuvo que el panel no tomó su decisión a partir de prejuicios personales, sino de la evidencia presentada en el tribunal. Su explicación, sin embargo, generó cuestionamientos de algunos analistas legales, quienes señalaron que la función de los jurados es determinar la responsabilidad penal de la persona acusada con base en los hechos y la legislación aplicable, y no utilizar un veredicto para establecer cambios sociales.
El caso permanece abierto. El abogado de Clancy presentó una solicitud para que se deje sin efecto el mistrial y se dicte una absolución, mientras que la Fiscalía aún no ha informado si volverá a presentar el caso. Una audiencia sobre la solicitud está prevista para el 29 de septiembre de 2026.
Las declaraciones de Devlin han colocado nuevamente el proceso en el centro del debate público, particularmente por la discusión sobre la salud mental posparto, la responsabilidad penal y el papel que deben desempeñar los jurados al evaluar casos de extrema gravedad.
