sábado, septiembre 26

Tecnología genética permite resolver caso de violación ocurrido en Brooklyn hace más de 30 años

Nueva York.– Las autoridades de Nueva York arrestaron y acusaron a William Stephens, de 54 años, por su presunta participación en una violación ocurrida en Brooklyn en 1995, luego de que los avances en tecnología genética permitieran establecer una coincidencia entre su ADN y el perfil obtenido de la evidencia del caso.

La agresión ocurrió la noche del 2 de agosto de 1995, cuando una mujer de 36 años ingresó al edificio donde vivía su madre, en el sector de Bedford-Stuyvesant, Brooklyn. Según la acusación presentada por la Fiscalía del Distrito de Brooklyn, un hombre se acercó por detrás, la amenazó con un arma de fuego y la obligó a subir hasta la azotea del sexto piso.

De acuerdo con las autoridades, el atacante habría cometido la agresión sexual mientras mantenía a la víctima bajo amenaza y posteriormente le habría sustraído varias piezas de joyería antes de abandonar el lugar. La mujer reportó inmediatamente el hecho y fue trasladada al Brooklyn Hospital, donde se obtuvo evidencia mediante un kit de violación.

Los investigadores lograron crear un perfil genético masculino a partir de esa evidencia. Sin embargo, en ese momento el ADN no coincidía con ninguna persona registrada en las bases de datos disponibles, por lo que el caso permaneció sin un sospechoso identificado durante años.

Una estrategia legal implementada en 2005 permitió evitar que el paso del tiempo cerrara la posibilidad de procesar al responsable. En junio de ese año, los fiscales presentaron una acusación contra el perfil de ADN del sospechoso bajo el nombre ficticio de “John Doe”, identificado únicamente mediante su información genética.

Esta medida permitió mantener activo el proceso mientras las autoridades continuaban buscando una identidad que pudiera ser vinculada con el perfil obtenido de la escena del crimen. El caso permaneció sin resolverse durante aproximadamente dos décadas más.

El avance decisivo llegó este año con la utilización de herramientas de ADN familiar y genealogía genética, tecnologías que permiten comparar perfiles genéticos y establecer posibles vínculos familiares que pueden orientar las investigaciones de casos antiguos.

Los investigadores lograron identificar a una persona de interés y posteriormente obtuvieron una muestra de ADN atribuida a Stephens. La Fiscalía informó que esa muestra coincidió con el perfil genético recuperado del kit de violación de 1995. La investigación también determinó que la madre y otros familiares de Stephens residían en el edificio donde ocurrió el ataque en aquella época.

La investigación estuvo a cargo de unidades especializadas de la Policía de Nueva York, incluyendo equipos dedicados a casos de ADN sin resolver y a la genealogía genética, junto con la unidad de ciencias forenses y casos fríos de la Fiscalía de Brooklyn.

Stephens enfrenta cargos por violación en primer grado, abuso sexual en primer grado, robo en primero, segundo y tercer grado y agresión en segundo grado. Fue presentado ante un tribunal y se le impuso una fianza de US$250,000, mientras que su próxima comparecencia está programada para el 30 de octubre de 2026.

La Fiscalía indicó que, de ser declarado culpable del cargo principal, Stephens podría enfrentar una pena máxima de hasta 25 años de prisión.

El caso es presentado por las autoridades como un ejemplo de cómo la preservación de evidencia genética y los avances tecnológicos pueden permitir reabrir investigaciones que permanecieron sin resolver durante décadas.

No obstante, la Fiscalía recordó que una acusación constituye un instrumento procesal y no representa por sí misma una prueba de culpabilidad. La responsabilidad penal del acusado deberá determinarse mediante el proceso judicial correspondiente.

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