miércoles, septiembre 2

¿Las mujeres que conviven realmente sincronizan sus períodos? Esto dice la ciencia

La creencia se popularizó durante décadas, pero la evidencia científica actual no respalda que exista una verdadera sincronización menstrual entre mujeres

Durante décadas se ha mantenido la creencia de que las mujeres que conviven o pasan mucho tiempo juntas terminan menstruando al mismo tiempo. Sin embargo, la evidencia científica disponible no respalda que exista una verdadera sincronización de los ciclos menstruales.

Una revisión publicada por Cleveland Clinic retoma el origen de esta teoría y explica por qué las coincidencias entre los períodos de dos mujeres pueden parecer más significativas de lo que realmente son.

La idea se hizo especialmente conocida a partir de un estudio publicado en 1971 por la investigadora Martha McClintock. En aquella investigación fueron analizadas 135 estudiantes del Wellesley College que vivían en una misma residencia universitaria.

El trabajo planteó que, con el paso del tiempo, las fechas de los períodos de algunas de las participantes parecían acercarse, dando origen a lo que posteriormente se conoció como el “efecto McClintock”.

A partir de entonces, la posibilidad de que las mujeres pudieran sincronizar sus ciclos al convivir se convirtió en una creencia ampliamente difundida.

Sin embargo, investigaciones posteriores no han encontrado evidencia suficiente para confirmar que la convivencia o el hecho de pasar mucho tiempo juntas provoque una sincronización menstrual.

Una de las razones por las que el fenómeno puede parecer real es que los ciclos menstruales no tienen exactamente la misma duración y pueden variar de un mes a otro.

Por esta razón, dos mujeres pueden comenzar sus períodos con pocos días de diferencia y posteriormente volver a separarse en sus fechas de menstruación. Cuando vuelven a coincidir, la coincidencia puede resultar llamativa y reforzar la percepción de que existe una sincronización.

La variabilidad natural de los ciclos también significa que las fechas pueden acercarse o alejarse sin que exista una relación entre los ciclos de las personas que conviven.

Así, aunque muchas mujeres pueden haber experimentado coincidencias en sus períodos con amigas, familiares o compañeras de vivienda, estas situaciones no constituyen evidencia de que sus ciclos estén sincronizados.

El llamado “efecto McClintock” continúa siendo conocido debido a la influencia que tuvo la investigación original en la popularización de esta idea, pero la evidencia científica posterior ha cuestionado la interpretación de aquel estudio.

En conclusión, convivir o pasar mucho tiempo con otra mujer no significa que necesariamente ambas terminarán menstruando al mismo tiempo. Las coincidencias pueden producirse de manera natural debido a las variaciones normales de los ciclos menstruales.

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