
Washington.– El presidente de China, Xi Jinping, inició este miércoles una visita de Estado a Estados Unidos que se extenderá hasta el 25 de septiembre, por invitación del mandatario estadounidense, Donald Trump.
La visita constituye el segundo encuentro presencial entre ambos líderes durante 2026, después de la visita que Trump realizó a China en mayo. En aquella ocasión, ambos gobiernos acordaron trabajar en la construcción de una relación bilateral basada en lo que denominaron “estabilidad estratégica constructiva”.
El viaje de Xi representa además su primera visita de Estado a Washington desde 2015 y se produce en un momento en que las relaciones entre China y Estados Unidos continúan marcadas por diferencias en materia comercial, tecnológica y de seguridad.
De acuerdo con el Ministerio de Relaciones Exteriores de China, durante la visita Xi sostendrá conversaciones con Trump sobre asuntos relacionados con las relaciones entre ambos países, así como cuestiones vinculadas con la paz y el desarrollo internacional.
La Casa Blanca informó que Trump recibirá a Xi este miércoles en la Base Conjunta Andrews. Para el jueves está prevista una ceremonia oficial de bienvenida en la Casa Blanca, seguida de actividades protocolares y una cena de Estado en honor del mandatario chino y su esposa, Peng Liyuan.
Entre los asuntos que rodean el encuentro se encuentran las relaciones económicas y comerciales entre las dos potencias, además de temas relacionados con tecnología, inteligencia artificial, seguridad y otros puntos de diferencia entre Washington y Beijing.
El encuentro también servirá para evaluar los avances registrados desde el acuerdo alcanzado en mayo. Según Associated Press, ambos países han tenido avances desiguales en el cumplimiento de algunos compromisos comerciales, mientras permanecen pendientes otros asuntos relacionados con exportaciones, inversiones e inteligencia artificial.
La visita ocurre, además, en un contexto de esfuerzos de ambos gobiernos para mantener el diálogo y evitar que las diferencias existentes deriven en una mayor confrontación. Beijing ha señalado que busca fortalecer la cooperación, gestionar las diferencias y avanzar en la relación denominada de “estabilidad estratégica constructiva”.
Con la llegada de Xi a Washington, la atención internacional se concentra nuevamente en la relación entre China y Estados Unidos, debido al peso económico y político de ambas naciones y al impacto que sus decisiones pueden tener sobre el comercio y otros asuntos internacionales.
Las conversaciones entre Xi y Trump permitirán conocer qué temas logran avanzar durante esta nueva ronda de contacto directo y cuáles continúan siendo puntos de desacuerdo entre ambas potencias.
