
La esperanza de encontrar más sobrevivientes se desvanece en Venezuela mientras el país enfrenta una de las peores tragedias naturales de su historia reciente
A una semana de los terremotos que sacudieron el territorio, las labores de búsqueda y rescate se acercan a su etapa final.
De acuerdo con el balance oficial, los sismos de magnitudes 7.2 y 7.5, ocurridos el pasado 24 de junio, dejaron cerca de 2,300 personas fallecidas y miles de desaparecidos, además de una amplia destrucción en comunidades afectadas.
Como muestra de solidaridad con las víctimas, la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, decretó siete días de duelo nacional. La medida busca rendir homenaje a quienes perdieron la vida y acompañar a las familias que aún enfrentan las consecuencias de la tragedia.
Uno de los lugares más afectados es Catia La Mar, en el estado costero de La Guaira, donde el intenso movimiento de tierra provocó severos daños y transformó el panorama de la comunidad. Mientras el silencio reemplaza las tareas de rescate, crece la necesidad de asistencia para miles de damnificados.
La atención ahora se concentra en la recuperación de las zonas afectadas y en el apoyo a las familias que intentan reconstruir sus vidas.
