
Santo Domingo.– Con la llegada de las nuevas autoridades de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) ha vuelto a surgir entre miembros de la comunidad universitaria la interrogante sobre la entrega del Doctorado Honoris Causa al expresidente Leonel Fernández Reyna, un reconocimiento cuya aprobación se remonta a 2003.
La pregunta que vuelve a plantearse entre sectores de la academia es por qué, después de más de dos décadas, el título honorífico que fue aprobado por el Claustro Mayor de la universidad todavía no se ha concretado mediante un acto formal de entrega.
La propuesta para conceder el reconocimiento fue presentada durante la gestión del entonces rector Porfirio García Fernández, en el contexto de las actividades institucionales de ese período. La aprobación del Doctorado Honoris Causa quedó registrada como una decisión de los órganos correspondientes de la universidad.
Fernández es egresado de la UASD, donde cursó la carrera de Derecho y posteriormente desarrolló parte de su trayectoria académica. Precisamente por su vínculo con la institución, el reconocimiento aprobado por la universidad generó expectativas desde el momento en que fue anunciado.
El tema no es nuevo. En agosto de 2012, el entonces rector de la UASD, Mateo Aquino Febrillet, declaró que la institución estaba en disposición de entregar el título a Fernández cuando este lo considerara conveniente, señalando que la decisión había sido aprobada por el Claustro Mayor en 2003.
En aquella ocasión, Fernández expresó públicamente que recibir el reconocimiento representaría un honor para él, precisamente por su condición de egresado de la universidad en la que cursó sus estudios superiores.
Sin embargo, el reconocimiento no llegó a materializarse en los términos planteados entonces, y con el paso de los años la interrogante ha permanecido dentro de determinados sectores vinculados a la academia.
La situación vuelve a llamar la atención con el inicio de una nueva etapa en la dirección de la universidad estatal. Entre los miembros de la comunidad universitaria se plantea ahora la necesidad de conocer cuál es el estatus actual de aquella resolución y si existe algún impedimento institucional para concretar la entrega.
La interrogante adquiere mayor relevancia debido al tiempo transcurrido desde la aprobación. Desde 2003 hasta la actualidad han pasado varias administraciones rectorales, por lo que el tema ha atravesado diferentes etapas de la vida institucional de la UASD.
El Doctorado Honoris Causa constituye una distinción académica mediante la cual una universidad reconoce los méritos, aportes o trayectoria de una persona sin que necesariamente haya cursado estudios conducentes a ese grado honorífico en la institución.
En el caso de Fernández, el reconocimiento aprobado por la UASD se suma a otros doctorados honoris causa que el expresidente ha recibido de diferentes universidades nacionales e internacionales a lo largo de su trayectoria.
La discusión actual no necesariamente implica que exista una nueva decisión sobre el reconocimiento, sino que gira en torno a conocer qué ocurrió con una aprobación adoptada hace más de 20 años y si todavía existe algún procedimiento pendiente para formalizarla.
Hasta el momento, el antecedente público más claro corresponde a la declaración realizada en 2012 por el entonces rector Aquino Febrillet, quien afirmó que la universidad estaba preparada para entregar el título.
Con las nuevas autoridades universitarias, la inquietud vuelve a colocarse sobre la mesa y abre la posibilidad de que se revise el expediente institucional relacionado con la distinción para determinar su situación actual.
La eventual entrega del Doctorado Honoris Causa dependería, en cualquier caso, de los procedimientos y decisiones que correspondan dentro de la estructura de gobierno de la universidad.
Por ahora, la pregunta permanece abierta entre sectores de la comunidad uasdiana: ¿por qué un Doctorado Honoris Causa aprobado en 2003 para Leonel Fernández todavía no ha sido entregado formalmente?
