
Las funcionarias declararon haber recibido US$45,000 cada una del mandatario bajo el concepto de “regalo en efectivo por las fiestas”, mientras expertos en ética plantean interrogantes sobre la legalidad de los pagos
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, entregó regalos en efectivo por un total de US$135,000 a tres de sus colaboradoras más cercanas en la Casa Blanca, de acuerdo con las declaraciones financieras de las funcionarias divulgadas por medios estadounidenses.
Natalie Harp, Margo Martin y Chamberlain Harris, tres jóvenes asesoras que mantienen acceso habitual al mandatario, declararon haber recibido US$45,000 cada una directamente de Trump. Los documentos identifican las entregas como un “regalo en efectivo por las fiestas”.
La información fue reportada a partir de investigaciones de medios como The Washington Post y Politico, que revisaron las declaraciones financieras de las funcionarias. La divulgación de estos pagos ha generado cuestionamientos entre expertos en ética pública, especialmente por el elevado valor de los regalos y por tratarse de colaboradoras que ocupan cargos dentro de la Casa Blanca.
Cada una de las asesoras percibe aproximadamente US$150,000 anuales por sus funciones en la administración estadounidense. De esta manera, los US$45,000 recibidos representan cerca del 30 % de su salario anual, una proporción que ha llamado particularmente la atención en torno a la naturaleza de las entregas.
Los documentos financieros constituyen la base de la información conocida públicamente sobre los pagos y muestran que las propias funcionarias reportaron las cantidades recibidas. El hecho de que hayan sido declaradas permite conocer tanto el monto de los regalos como la forma en que fueron registrados.
Sin embargo, el registro de los pagos no elimina las dudas planteadas por especialistas en ética. La discusión se centra en determinar si este tipo de transferencias en efectivo puede generar conflictos de interés o si está sujeto a restricciones específicas debido a la posición de las beneficiarias dentro del Gobierno estadounidense.
El caso ha puesto nuevamente bajo atención la relación entre los altos funcionarios de la Casa Blanca y los beneficios económicos que pueden recibir de personas con las que mantienen una relación laboral o institucional. La magnitud de los regalos, equivalente a una parte considerable de los ingresos anuales de las asesoras, ha contribuido a aumentar el interés sobre el asunto.
Por ahora, las declaraciones financieras permiten establecer que Harp, Martin y Harris reportaron haber recibido US$45,000 cada una de Trump. Las interrogantes sobre la legalidad de estos pagos forman parte del debate generado tras conocerse la información.
