
La operación con Pophouse incluye derechos editoriales y grabaciones maestras, mientras parte del dinero queda vinculada al proceso de divorcio de la cantante
La cantante y compositora australiana Sia llegó a un acuerdo para vender el 50 % de su catálogo musical a Pophouse, firma sueca especializada en entretenimiento e inversiones musicales, por US$180 millones.
Pophouse confirmó que la operación contempla una participación del 50 % en los derechos editoriales y de grabación maestra de las obras de Sia. La cifra de US$180 millones fue reportada a partir de documentos obtenidos por TMZ y supone una valoración aproximada de US$360 millones para el catálogo completo.
El acuerdo incluye algunas de las canciones más conocidas de la artista, entre ellas “Chandelier”, “Titanium” y “Cheap Thrills”, además de otras composiciones que forman parte de su trayectoria como intérprete y autora.
Sin embargo, la operación adquiere una particular dimensión debido al proceso de divorcio de Sia con Dan Bernad. Según los documentos citados por TMZ, US$165 millones de los US$180 millones corresponden a canciones que la artista creó antes de contraer matrimonio.
Bernad habría aceptado renunciar a cualquier reclamación sobre esos US$165 millones a cambio de recibir US$1 millón. De esta manera, aproximadamente US$164 millones de esa parte de la operación quedarían para Sia.
Los otros US$15 millones corresponden a canciones creadas durante el matrimonio. Ese dinero permanecerá en una cuenta de garantía mientras ambas partes determinan cómo se distribuirá dentro del proceso de divorcio.
Sia y Bernad estuvieron casados durante menos de tres años antes de que la cantante presentara la demanda de divorcio en marzo de 2025. Como parte de los acuerdos relacionados con su hijo, la artista también acordó pagar US$42,500 mensuales en manutención infantil, según los documentos citados por TMZ.
La operación con Pophouse no significa que Sia abandone completamente el control creativo sobre su obra. La compañía señaló que trabajará junto a la cantante en nuevos proyectos creativos y continuará desarrollando su catálogo. Entre los planes reportados también figura una producción inmersiva basada en su música y un proyecto con un avatar digital de la artista.
El acuerdo se suma a una tendencia creciente dentro de la industria musical, en la que grandes artistas han vendido participaciones de sus catálogos a empresas especializadas. Para los compradores, estas obras representan activos capaces de generar ingresos a través de reproducciones, licencias y otros usos comerciales, mientras que para los artistas estas operaciones permiten convertir parte del valor futuro de sus canciones en una suma inmediata.
En el caso de Sia, la transacción combina así una de las operaciones económicas más importantes de su carrera con las complejidades financieras derivadas de su proceso de divorcio.
