domingo, septiembre 27

Productores de arroz alertan sobre los riesgos de competir en un mercado abierto

Fenarroz advierte sobre las diferencias de costos entre los agricultores dominicanos y los grandes productores internacionales

El debate sobre el futuro del sector agrícola dominicano vuelve a tomar fuerza ante el planteamiento de autoridades estadounidenses de eliminar el Decreto 693-24, una medida que estaría vinculada a la intención de facilitar la entrada de cereal estadounidense a tasa cero al mercado dominicano.

Ante este escenario, representantes de los productores nacionales han expresado preocupación por las condiciones en las que tendría que competir la agricultura dominicana frente a productores de grandes potencias agrícolas como Estados Unidos.

Los agricultores sostienen que una apertura total del mercado podría colocar a la producción nacional en una situación de desventaja, debido a que los costos de producir en República Dominicana son elevados y existen diferencias importantes en materia de escala, infraestructura y costos operativos.

Marcos Rodríguez, presidente de Fenarroz, explicó que una de las principales dificultades está precisamente en la economía de escala. Según señaló, los productores dominicanos no cuentan con las mismas condiciones que los grandes productores estadounidenses para competir en un mercado completamente abierto.

“La economía de escala es muy difícil”, afirmó Rodríguez al referirse a las diferencias existentes entre ambos mercados y a las condiciones que enfrentan los agricultores dominicanos.

El presidente de Fenarroz también destacó el impacto que tienen los costos de los combustibles y de la energía sobre la actividad agrícola nacional. Estos elementos forman parte de los gastos que deben asumir los productores para mantener sus operaciones y llevar la producción al mercado.

Rodríguez resumió una de las principales preocupaciones de los agricultores con una frase: “Nosotros vendemos en pesos y compramos en dólares”. Con esta expresión hizo referencia a la presión que supone para los productores operar en una economía donde buena parte de sus costos están vinculados a bienes y servicios cuyos precios tienen una fuerte relación con el dólar.

Para los productores, estas diferencias de costos deben ser tomadas en cuenta al momento de establecer las condiciones de competencia con productos importados. La preocupación es que una reducción de las barreras comerciales pueda generar una presión significativa sobre los precios de la producción local.

El debate también plantea interrogantes sobre el equilibrio entre facilitar el acceso de los consumidores a productos importados y mantener una producción agrícola nacional capaz de sostenerse en el tiempo.

Los agricultores defienden la necesidad de contar con condiciones que les permitan competir antes de someterlos directamente a una competencia con países que poseen una producción agrícola a gran escala.

La discusión en torno al Decreto 693-24 se produce, por tanto, en medio de posiciones encontradas sobre el futuro del mercado agrícola dominicano. Mientras desde Estados Unidos se plantea la eliminación de la medida para facilitar el acceso de sus productos, los productores locales advierten sobre las consecuencias que, a su juicio, podría tener una apertura sin condiciones de protección o compensación para la producción nacional.

Para Fenarroz, las diferencias estructurales entre ambos mercados deben ser consideradas en cualquier decisión que modifique las reglas de importación y comercialización de productos agrícolas.

El sector agrícola dominicano mantiene así la atención sobre las próximas decisiones relacionadas con el decreto y las condiciones bajo las cuales los productores nacionales tendrían que competir con las importaciones estadounidenses.

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