
Un nuevo informe de Naciones Unidas destaca que enfrentar simultáneamente la contaminación atmosférica y el cambio climático puede generar importantes retornos económicos, además de beneficios para la salud y la productividad
Cada dólar invertido en soluciones que permitan enfrentar de manera conjunta la contaminación del aire y el cambio climático puede generar alrededor de 15 dólares en beneficios económicos, de acuerdo con un informe publicado este lunes por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).
El organismo internacional sostiene que las políticas dirigidas simultáneamente a mejorar la calidad del aire y reducir los efectos del cambio climático no deben ser consideradas únicamente como un gasto o una carga para las economías. Por el contrario, pueden representar una oportunidad para generar beneficios económicos significativos.
El informe, titulado «Activos ocultos: argumentos económicos y sanitarios a favor de la acción por el clima y el aire limpio», analiza precisamente los beneficios que pueden obtenerse cuando ambos problemas ambientales son abordados de manera coordinada.
Según las conclusiones presentadas por el PNUMA, las inversiones en este tipo de soluciones pueden generar beneficios a través de diferentes vías. Entre ellas se encuentran la mejora de los sistemas de salud, el aumento de la productividad y la reducción de los daños provocados por los efectos de la crisis climática.
La relación entre contaminación del aire y salud representa uno de los principales componentes de este análisis. La reducción de los contaminantes atmosféricos puede contribuir a disminuir los impactos que estos generan sobre la población y, en consecuencia, reducir parte de los costos asociados a los problemas de salud.
El beneficio económico también se relaciona con la productividad. Una población más saludable puede tener mejores condiciones para desarrollar sus actividades laborales, mientras que la reducción de los efectos negativos de la contaminación puede contribuir a disminuir pérdidas económicas relacionadas con enfermedades y otros impactos.
A estos beneficios se suman aquellos derivados de la acción frente al cambio climático. La reducción de los daños provocados por fenómenos asociados a la crisis climática puede evitar costos que, de otra manera, tendrían que ser asumidos por los gobiernos, las empresas y las comunidades.
El PNUMA destaca así que las inversiones destinadas a mejorar la calidad del aire y enfrentar el cambio climático pueden producir resultados que van mucho más allá del ámbito ambiental.
La directora ejecutiva del PNUMA, Inger Andersen, cuestionó la manera tradicional en que durante años se han abordado estos desafíos. En un comunicado difundido con motivo del Día Internacional del Aire Limpio, señaló que la acción climática ha sido tratada durante demasiado tiempo como un costo que debe ser administrado.
De acuerdo con Andersen, la contaminación del aire también ha sido vista como una consecuencia desafortunada del desarrollo. Sin embargo, el informe presentado por el organismo internacional plantea una interpretación diferente.
La conclusión central del documento es que actuar frente a ambos problemas puede representar una inversión con importantes beneficios económicos y sanitarios. Es decir, las medidas ambientales no necesariamente deben ser consideradas como un sacrificio económico, sino también como una oportunidad para obtener retornos.
El cálculo de 15 dólares de beneficios por cada dólar invertido constituye uno de los principales argumentos económicos presentados por el PNUMA. La cifra busca mostrar el potencial de las políticas que integran las estrategias de reducción de contaminación con las medidas destinadas a enfrentar el cambio climático.
El enfoque conjunto resulta importante porque ambos problemas están relacionados. Las actividades que generan contaminación atmosférica pueden estar vinculadas con emisiones que contribuyen al calentamiento del planeta, por lo que determinadas acciones pueden producir beneficios en ambos frentes al mismo tiempo.
La reducción de emisiones, por ejemplo, puede contribuir a mejorar la calidad del aire y, dependiendo de las medidas aplicadas, también apoyar los esfuerzos para limitar el cambio climático. Esto permite que una misma inversión tenga efectos positivos en diferentes áreas.
El informe presentado por el PNUMA pone especial énfasis en la necesidad de considerar estos beneficios al momento de evaluar las políticas públicas y las inversiones relacionadas con el clima y el medioambiente.
Desde esta perspectiva, los costos iniciales de implementar soluciones ambientales deben compararse con los beneficios que pueden producir a largo plazo. La mejora de la salud pública, el incremento de la productividad y la reducción de los daños climáticos forman parte de ese retorno.
La dimensión sanitaria ocupa un lugar importante dentro de este planteamiento. Los problemas derivados de la contaminación del aire pueden generar presión sobre los sistemas de salud, mientras que una mejora de la calidad del aire puede contribuir a reducir esa carga.
Por esa razón, las inversiones en aire limpio pueden tener un impacto económico indirecto al disminuir determinados costos relacionados con la atención sanitaria y favorecer mejores condiciones de vida para la población.
El cambio climático también representa un desafío económico debido a los daños que puede provocar sobre diferentes sectores. Reducir los riesgos y limitar los impactos de la crisis climática puede evitar pérdidas que, de no ser prevenidas, tendrían que ser asumidas posteriormente.
El PNUMA plantea que estos elementos deben ser incorporados en la evaluación de las políticas ambientales. Cuando se consideran únicamente los costos inmediatos, pueden quedar fuera del análisis los beneficios que se acumulan con el tiempo.
El informe «Activos ocultos» busca precisamente visibilizar esos beneficios que, según el organismo, no siempre son tomados en cuenta cuando se discuten las inversiones necesarias para enfrentar el cambio climático y la contaminación atmosférica.
La publicación coincide con la celebración del Día Internacional del Aire Limpio, una fecha destinada a llamar la atención sobre la importancia de mejorar la calidad del aire y reducir los efectos que la contaminación tiene sobre las personas y el medioambiente.
En este contexto, el mensaje del PNUMA es que las políticas destinadas a combatir la contaminación y el cambio climático pueden generar beneficios simultáneos. La inversión ambiental puede traducirse en mejores resultados sanitarios, mayor productividad y menores costos derivados de los daños climáticos.
La cifra de retorno planteada por el organismo ofrece además un argumento económico para impulsar medidas que, tradicionalmente, han sido presentadas principalmente desde una perspectiva ambiental. Según el informe, el beneficio de estas acciones puede ser considerable cuando se contabilizan sus efectos sobre diferentes áreas de la sociedad.
La propuesta implica cambiar la percepción de que las medidas climáticas representan exclusivamente un costo. Para el PNUMA, los resultados económicos y sanitarios asociados a estas inversiones muestran que actuar frente al cambio climático y la contaminación puede convertirse también en una estrategia de desarrollo.
La combinación de políticas de aire limpio y acción climática permitiría aprovechar los beneficios de ambas agendas al mismo tiempo, evitando que sean tratadas como problemas independientes.
De acuerdo con el informe, cada dólar destinado a soluciones conjuntas puede generar unos 15 dólares en beneficios económicos. Esta estimación se sustenta en los efectos positivos que pueden producirse mediante sistemas de salud más eficientes, mayor productividad y menores daños derivados de la crisis climática.
El planteamiento del PNUMA coloca así la salud, la economía y el medioambiente dentro de una misma ecuación. Las inversiones dirigidas a reducir la contaminación y enfrentar el cambio climático pueden generar beneficios que se extienden a distintos sectores de la sociedad.
Para el organismo internacional, la evidencia presentada demuestra que la acción climática y la mejora de la calidad del aire no deben verse únicamente como obligaciones ambientales, sino como inversiones capaces de generar retornos económicos y sociales.
La conclusión del informe es, por tanto, un llamado a reconsiderar el valor de las políticas ambientales. En lugar de asumir que enfrentar estos problemas representa solamente un costo, el PNUMA sostiene que las inversiones adecuadas pueden producir beneficios económicos múltiples y contribuir simultáneamente a proteger la salud y reducir los impactos del cambio climático.
