
Un informe atribuye la mayoría de los casos a autoridades rusas y advierte sobre un patrón de tortura, intimidación y coacción
La Oficina de la ONU para los Derechos Humanos documentó al menos 1,004 casos de violencia sexual contra civiles y prisioneros de guerra en Ucrania desde el inicio de la guerra, hechos que, según el organismo, han sido utilizados dentro de un patrón de tortura, intimidación y coacción.
El informe señala que el 89 % de los casos registrados fueron atribuidos a autoridades rusas, incluyendo integrantes de las fuerzas armadas, del servicio penitenciario y de cuerpos de seguridad nacional. El restante 11 % fue atribuido a autoridades ucranianas.
Durante la presentación del documento, Danielle Bell, jefa de la Misión de Vigilancia de los Derechos Humanos de la ONU en Ucrania, precisó que los casos atribuidos a ambas partes no pueden considerarse equivalentes en términos de escala y alcance.
Bell explicó además que casi la mitad de los casos atribuidos a autoridades ucranianas estuvieron relacionados exclusivamente con amenazas de violencia sexual, una diferencia relevante al analizar las cifras y la naturaleza de los hechos documentados.
La ONU ha señalado que la documentación de estos casos forma parte de sus esfuerzos para monitorear las violaciones de derechos humanos cometidas durante el conflicto y contribuir a que las víctimas puedan acceder a mecanismos de justicia y reparación.
El informe vuelve a evidenciar las consecuencias que la guerra ha tenido sobre civiles y personas detenidas, mientras continúan los llamados internacionales a respetar el derecho internacional humanitario y proteger a quienes se encuentran afectados por el conflicto.
