
Los 32 Estados miembros activos de la Organización de los Estados Americanos (OEA) solicitaron al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas la renovación del mandato de la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF) en Haití y reclamaron los recursos necesarios para completar su despliegue y garantizar su funcionamiento sostenido.
En una declaración conjunta emitida este viernes, los países miembros de la organización pidieron a la comunidad internacional proporcionar el personal, financiamiento, equipamiento y apoyo logístico necesarios para que la fuerza pueda desarrollar plenamente sus funciones en territorio haitiano.
Los Estados también reafirmaron su solidaridad con el pueblo haitiano y su respeto a la soberanía, independencia e integridad territorial de Haití. Al mismo tiempo, insistieron en que las respuestas a la crisis deben mantenerse bajo liderazgo haitiano y desarrollarse en coordinación con Naciones Unidas, la Comunidad del Caribe (CARICOM) y otros socios internacionales.
El secretario general de la OEA, Albert R. Ramdin, respaldó la declaración y sostuvo que la renovación del mandato de la GSF debe estar acompañada de recursos suficientes para que la misión pueda alcanzar resultados concretos.
Según la posición expresada por Ramdin, la fuerza desempeña un papel en el apoyo a las autoridades haitianas para recuperar el control territorial, restablecer el acceso a infraestructura crítica y mejorar las condiciones de seguridad pública. También señaló que el fortalecimiento de la seguridad está relacionado con la creación de condiciones para el funcionamiento de las instituciones y la celebración de elecciones.
Entre las prioridades planteadas se encuentra el apoyo a la Policía Nacional de Haití y a las Fuerzas Armadas haitianas, dentro de sus respectivos mandatos. La declaración también contempla la recuperación de zonas afectadas por el control de las pandillas y la protección de instalaciones estratégicas.
Los países miembros de la OEA señalaron además la importancia de garantizar el acceso al aeropuerto y al puerto, reabrir las principales rutas de transporte y proteger a la población y las infraestructuras consideradas esenciales para el funcionamiento del país.
Otro de los aspectos destacados es la necesidad de enfrentar las redes de tráfico de armas y los mecanismos financieros y logísticos que permiten el sostenimiento de las estructuras criminales.
La OEA también ha relacionado la situación de seguridad con los preparativos para las próximas elecciones haitianas. En este contexto, la organización ha señalado la necesidad de avanzar en áreas como la identificación civil, el registro de votantes y la preparación de la logística electoral.
La declaración conjunta se produce en momentos en que persisten importantes desafíos de seguridad en Haití. La OEA había advertido previamente sobre la necesidad de fortalecer las capacidades de la GSF y de las instituciones de seguridad haitianas para enfrentar la situación en el país.
La solicitud de renovación del mandato deberá ser considerada por el Consejo de Seguridad de la ONU, mientras los países y organismos internacionales continúan discutiendo la manera de fortalecer la respuesta de seguridad en Haití.
El llamado de la OEA combina el respaldo a la continuidad de la fuerza internacional con la defensa de una solución liderada por los propios haitianos. La organización plantea que el apoyo internacional debe contribuir al fortalecimiento de las instituciones nacionales y a la creación de condiciones que permitan avanzar hacia mayor seguridad y estabilidad.
