
Quito.– El presidente de Ecuador, Daniel Noboa, afirmó este jueves que existe una “clara evidencia” de que algunos de los barcos pesqueros atacados por fuerzas de Estados Unidos en las últimas semanas eran utilizados para abastecer de combustible a otras embarcaciones presuntamente vinculadas con operaciones de narcotráfico.
La declaración fue ofrecida durante una entrevista concedida a la radio Élite, en Guayaquil, donde el mandatario fue consultado sobre las operaciones realizadas por fuerzas estadounidenses en aguas del Pacífico contra embarcaciones señaladas por sus supuestos vínculos con redes criminales.
Noboa sostuvo que determinados barcos que aparecen registrados como pesqueros estarían realizando actividades diferentes a la pesca. Según el presidente ecuatoriano, algunas de estas embarcaciones se dedicarían principalmente al transporte y suministro de combustible para otras naves utilizadas en actividades ilícitas.
El mandatario, sin embargo, hizo una precisión y aseguró que no pretende señalar a todos los pescadores ecuatorianos como integrantes de redes criminales. Su declaración se refirió específicamente a determinadas embarcaciones sobre las cuales, según afirmó, existirían elementos que las vincularían con operaciones de abastecimiento para el narcotráfico.
Las declaraciones ocurren en medio de una serie de operaciones desarrolladas por Estados Unidos en el Pacífico oriental. El Comando Sur estadounidense ha sostenido que algunas de las embarcaciones interceptadas funcionaban como estaciones flotantes de reabastecimiento de combustible para lanchas utilizadas en el transporte de drogas hacia Norteamérica.
El pasado 15 de septiembre, fuerzas estadounidenses interceptaron otra embarcación que, según el Comando Sur, era utilizada para reabastecer combustible en operaciones de narcotráfico vinculadas con Los Choneros, una organización criminal ecuatoriana. La tripulación fue evacuada antes de que la nave fuera hundida.
Las operaciones también han generado cuestionamientos debido a que algunas de las personas detenidas posteriormente fueron liberadas por la justicia ecuatoriana. El 12 de septiembre, una jueza ordenó la libertad de 28 tripulantes pertenecientes a las embarcaciones Montecristi y Don Rufo, después de determinar que no existían indicios suficientes para procesarlos.
De acuerdo con la información judicial difundida, el Montecristi había sido interceptado y hundido el 7 de septiembre, mientras que el Don Rufo fue atacado al día siguiente por la Fuerza de Tarea Conjunta del Hemisferio Occidental, en coordinación con el Gobierno ecuatoriano.
La situación ha generado un debate sobre las operaciones militares y la identificación de las embarcaciones involucradas. Mientras Estados Unidos y el Gobierno de Noboa sostienen que determinadas naves forman parte de las estructuras logísticas utilizadas por organizaciones de narcotráfico, sectores vinculados a los pescadores han cuestionado la forma en que se han desarrollado algunas de las intervenciones.
Un reportaje de EL PAÍS recogió testimonios de pescadores y organizaciones que cuestionan la destrucción de las embarcaciones antes de que puedan ser utilizadas como evidencia dentro de investigaciones judiciales. El medio también señaló que Estados Unidos vincula las operaciones con la estructura logística de Los Choneros.
La organización Human Rights Watch también ha expresado preocupación por algunas operaciones marítimas y ha pedido investigaciones sobre ataques contra embarcaciones pesqueras y la cooperación de seguridad entre Estados Unidos y Ecuador. La organización sostiene que existen interrogantes sobre varios incidentes registrados durante 2026.
En este contexto, las declaraciones de Noboa buscan respaldar la versión de que determinadas embarcaciones interceptadas no estaban dedicadas exclusivamente a actividades pesqueras, sino que cumplían funciones logísticas para redes dedicadas al narcotráfico.
No obstante, las liberaciones ordenadas por la justicia ecuatoriana muestran que las acusaciones contra tripulantes concretos deben ser determinadas mediante los procedimientos judiciales correspondientes y con base en las pruebas disponibles.
Las operaciones estadounidenses en el Pacífico continúan generando atención internacional debido a sus implicaciones en la lucha contra el narcotráfico, la seguridad marítima y la situación de los pescadores ecuatorianos.
