
Abuya.– El Parlamento de Nigeria anunció este viernes la suspensión indefinida de las visitas oficiales a Sudáfrica, así como el boicot a las actividades legislativas organizadas o auspiciadas por autoridades sudafricanas, en respuesta a los episodios de violencia xenófoba registrados contra migrantes africanos en ese país.
La decisión fue comunicada por la Asamblea Nacional nigeriana, que expresó preocupación por la situación de ciudadanos nigerianos que viven, trabajan y desarrollan actividades comerciales en Sudáfrica. El organismo consideró que los ataques representan una amenaza para la seguridad y el bienestar de sus nacionales.
La medida se produce luego de una serie de protestas y hechos violentos contra extranjeros que se han registrado en distintas zonas de Sudáfrica. Los episodios han provocado el desplazamiento de miles de migrantes, además de pérdidas materiales, personas heridas y muertes.
Nigeria ha mostrado especial preocupación por el impacto que estos acontecimientos están teniendo sobre sus ciudadanos. De acuerdo con información difundida por las autoridades nigerianas, durante el mes de junio dos ciudadanos nigerianos murieron en medio de la violencia contra migrantes; uno habría muerto presuntamente a manos de agentes policiales y otro durante un ataque perpetrado por desconocidos.
El Parlamento nigeriano señaló que la suspensión de los intercambios oficiales constituye una expresión firme de su preocupación por la situación y busca enviar un mensaje a las autoridades sudafricanas sobre la necesidad de garantizar la seguridad de los ciudadanos extranjeros.
La decisión incluye no solamente las visitas oficiales, sino también la participación en actividades legislativas organizadas o respaldadas por instituciones de Sudáfrica. La suspensión se mantendrá vigente hasta nuevo aviso.
Los hechos han generado preocupación más allá de Nigeria y han comenzado a afectar las relaciones de Sudáfrica con otros países del continente africano. La situación migratoria ha provocado tensiones debido a las acusaciones de algunos grupos sudafricanos contra los extranjeros, a quienes responsabilizan por problemas relacionados con el desempleo, la delincuencia y la presión sobre determinados servicios públicos.
Las autoridades sudafricanas han informado que cerca de 90,000 personas han sido repatriadas voluntariamente o deportadas desde el inicio de las actuales tensiones migratorias. Sin embargo, los gobiernos de los países de origen de los migrantes manejan cifras superiores, que alcanzarían aproximadamente 178,000 personas.
Nigeria considera que sus ciudadanos deben poder desarrollar sus actividades legítimas en Sudáfrica sin ser víctimas de ataques, desplazamientos o persecución por su condición de extranjeros.
La suspensión parlamentaria representa así una escalada en la presión diplomática sobre Sudáfrica y coloca nuevamente el fenómeno de la xenofobia en el centro del debate sobre la convivencia y la migración dentro del continente africano.
Mientras continúan las tensiones, Nigeria mantiene su reclamo para que se garantice la protección de sus ciudadanos y que las autoridades sudafricanas adopten medidas para evitar nuevos episodios de violencia contra migrantes.
