
La despedida reunió a una multitud entre Nayaf y Kerbala, dos de los principales centros religiosos del islam chií
Una multitud de más de cuatro millones de personas participó en Irak en las ceremonias de despedida del ayatolá Alí Jameneí, quien fue líder supremo de Irán, antes de que sus restos sean trasladados a territorio iraní para recibir sepultura.
De acuerdo con la Movilización Popular y la agencia oficial de noticias iraquí INA, el cortejo fúnebre comenzó en la ciudad santa de Nayaf y continuó hasta Kerbala, dos de los lugares de mayor relevancia para la comunidad chií.
Kerbala posee un profundo significado religioso al albergar el santuario del imán Hussein, nieto del profeta Mahoma, quien murió en el año 680 d. C. Su figura es considerada un símbolo central dentro de la tradición chií, por lo que la ciudad recibe cada año a millones de peregrinos.
La masiva participación en las exequias refleja la importancia que tuvo Jameneí para una parte significativa del mundo chií y el impacto que su fallecimiento ha generado tanto en Irán como en otros países de la región.
El traslado del cuerpo a Irán marcará la siguiente etapa de los actos fúnebres, mientras la comunidad internacional sigue de cerca las repercusiones políticas y religiosas que podría tener este acontecimiento.
