jueves, octubre 22

Las credenciales legítimas también pueden poner en riesgo la información confidencial de las empresas

El uso indebido de accesos autorizados y la participación de terceros figuran entre los factores asociados a las filtraciones de datos

Las empresas pueden disponer de sistemas avanzados de ciberseguridad y, aun así, mantener expuesta su información confidencial cuando una cuenta con permisos legítimos es comprometida o utilizada de manera indebida. Este riesgo pone de relieve que la protección de los datos no depende únicamente de impedir accesos no autorizados, sino también de supervisar las actividades que se realizan dentro de los sistemas corporativos.

Según el Informe de Investigaciones de Filtraciones de Datos 2025, el uso indebido de credenciales estuvo presente en el 22 % de las filtraciones en las que se identificó una vía inicial de acceso. El documento también señala que la participación de terceros alcanzó el 30 %, el doble de la proporción registrada durante el año anterior.

Estas cifras reflejan la importancia de prestar atención a los accesos que, aunque puedan parecer legítimos, terminan convirtiéndose en una vía para comprometer información sensible. Una cuenta autorizada puede ser utilizada indebidamente si sus credenciales son comprometidas o si una persona con acceso aprovecha sus permisos de forma contraria a las políticas de seguridad de la organización.

Alonso Ramírez, gerente regional de Ciberseguridad en GBM, advirtió que una contraseña válida no garantiza que las actividades realizadas dentro de una base de datos sean seguras. Su planteamiento destaca la necesidad de que las organizaciones conozcan quién consulta la información crítica, cuándo accede a ella y qué acciones ejecuta durante una sesión.

La supervisión de las actividades resulta especialmente relevante cuando diferentes empleados, proveedores o colaboradores externos tienen permisos para acceder a sistemas corporativos. En estos escenarios, la gestión de credenciales debe complementarse con mecanismos que permitan identificar comportamientos inusuales y revisar el uso de los privilegios concedidos.

El desafío no consiste únicamente en verificar la identidad de quien inicia sesión. También implica mantener visibilidad sobre las operaciones que se realizan después de conceder el acceso, con el propósito de detectar posibles usos indebidos y reducir la exposición de los datos.

La participación de terceros, que llegó al 30 % según el informe citado, añade otra dimensión al problema. Las relaciones con proveedores y otros colaboradores pueden requerir acceso a determinados sistemas o información, por lo que resulta importante definir claramente los permisos, supervisar su utilización y mantener controles acordes con los riesgos asociados.

En este contexto, la seguridad de la información exige una estrategia que combine la protección de las credenciales con la vigilancia de las actividades internas y externas. La revisión de los permisos, el seguimiento de los accesos y la identificación de acciones sospechosas pueden contribuir a fortalecer la capacidad de las organizaciones para detectar incidentes.

El planteamiento de GBM pone el foco en una cuestión fundamental para la protección empresarial: contar con autorización para entrar a un sistema no significa que todas las acciones realizadas dentro de él sean seguras. Por ello, conocer quién accede a los datos y cómo los utiliza constituye una parte importante de la prevención de filtraciones y de la protección de la información confidencial.

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