
Para la mayoría de las personas, una transfusión de sangre de urgencia puede formar parte de los protocolos habituales de atención hospitalaria. Sin embargo, para quienes poseen el llamado fenotipo Rh-null, conocido popularmente como “sangre dorada”, una emergencia médica puede representar un desafío mucho mayor debido a la extrema rareza de esta condición.
El término “sangre dorada” no hace referencia al color del fluido. A simple vista, la sangre de estas personas es roja, como la del resto de los seres humanos, debido a la presencia de hemoglobina. El calificativo fue utilizado para describir el enorme valor biomédico de este tipo sanguíneo, cuya característica fundamental se encuentra a nivel molecular.
Las personas con fenotipo Rh-null carecen de todos los antígenos del sistema Rh en la superficie de sus glóbulos rojos. Esta particularidad hace que su sangre sea extraordinariamente rara y tenga un valor especial para determinados tratamientos transfusionales.
La rareza también representa un problema para quienes poseen esta condición. En caso de necesitar una transfusión, encontrar sangre compatible puede ser complicado, especialmente cuando no existen unidades disponibles cerca del lugar donde se encuentra el paciente. Por eso, para estos casos resultan especialmente importantes los registros internacionales de donantes y la conservación adecuada de unidades de sangre.
El fenómeno demuestra cómo pequeñas diferencias a nivel molecular pueden tener consecuencias importantes en la medicina transfusional. Lo que parece una sangre común a simple vista puede convertirse, por su composición particular, en uno de los recursos biológicos más escasos y valiosos para determinados pacientes.
