
Su uso se ha relacionado principalmente con el alivio de las náuseas, aunque la evidencia científica varía según el tipo de malestar
El jengibre es una raíz ampliamente utilizada tanto en la gastronomía como en la medicina tradicional. Puede consumirse fresco, en polvo, como infusión o incorporado a diferentes alimentos y bebidas.
Uno de sus usos más populares está relacionado con las náuseas y los malestares digestivos. El Centro Nacional de Salud Complementaria e Integrativa de Estados Unidos señala que el jengibre ha sido estudiado para diferentes tipos de náuseas y que algunos resultados sugieren posibles beneficios.
También se ha investigado su utilización frente al mareo por movimiento. Sin embargo, los estudios disponibles han obtenido resultados diferentes, por lo que no existe evidencia definitiva de que funcione para todas las personas.
En cantidades habituales, el jengibre suele ser bien tolerado, aunque puede ocasionar efectos secundarios como acidez, gases, diarrea o malestar abdominal. También existen posibles interacciones con algunos medicamentos, por lo que quienes toman tratamientos de forma regular deberían consultar antes de utilizar suplementos de jengibre.
Su incorporación a la alimentación puede formar parte de una dieta variada, pero sus propiedades no deben presentarse como sustituto de medicamentos o tratamientos indicados por profesionales de la salud.
