
El Gobierno de Japón presentó una propuesta para endurecer los requisitos de acceso a la residencia permanente, entre los que destaca la obligación de demostrar ingresos superiores al promedio de los hogares japoneses. La iniciativa fue dada a conocer por la Agencia de Servicios Migratorios como parte de una consulta pública que estará abierta durante un mes antes de su eventual aprobación.
Además del requisito económico, el proyecto establece que los solicitantes deberán acreditar una pensión equivalente a 30 años de cotizaciones, mantener un nivel de dominio del idioma japonés que les permita desenvolverse de manera independiente y demostrar buena conducta. Las autoridades señalaron que estas condiciones buscan garantizar una adecuada integración de los residentes extranjeros a la sociedad japonesa.
La revisión de la normativa forma parte de la estrategia del Gobierno de la primera ministra Sanae Takaichi para responder al aumento de la población extranjera en el país y reforzar la política migratoria. Según datos oficiales, más de 940 mil personas contaban con residencia permanente en Japón al cierre del año pasado, dentro de una población extranjera superior a los cuatro millones de residentes.
