miércoles, septiembre 30

Irak celebra el fin de la misión de la coalición internacional

La retirada de las fuerzas lideradas por Estados Unidos pone fin a 12 años de operación contra el Estado Islámico y deja la seguridad del país principalmente en manos de las autoridades iraquíes

Las calles de Bagdad fueron escenario este miércoles de manifestaciones de celebración después de que se completara la retirada de las fuerzas de la coalición internacional liderada por Estados Unidos, poniendo fin a la misión militar contra el grupo yihadista Estado Islámico en territorio iraquí.

La operación comenzó en 2014, cuando el Estado Islámico había tomado amplias extensiones de Irak y Siria. Durante los años siguientes, la coalición apoyó a las fuerzas iraquíes en la lucha contra el grupo, que llegó a controlar importantes ciudades y territorios del país.

El retiro culminó este miércoles con la salida de las últimas fuerzas estadounidenses de la base aérea de Erbil. Con ello, la misión conocida como Operación Inherent Resolve deja de desarrollarse en Irak y la responsabilidad principal de enfrentar las amenazas a la seguridad nacional queda en manos de las fuerzas iraquíes.

En Bagdad, algunos ciudadanos recibieron la salida de las tropas como un momento de reafirmación de la soberanía nacional. Mahmud Ibrahim, profesor iraquí de 45 años, declaró a EFE que los iraquíes se han convertido en “dueños de su destino” después de años en los que, según su percepción, las decisiones del país estuvieron condicionadas por la presencia estadounidense.

El primer ministro iraquí, Ali al Zaidi, había señalado ante Naciones Unidas que la culminación de la retirada debía marcar una transición de la cooperación militar hacia una relación centrada en aspectos económicos y de desarrollo. El Gobierno también ha defendido la necesidad de que las armas y las decisiones relacionadas con la guerra y la paz permanezcan bajo las instituciones del Estado.

No obstante, el cierre de esta etapa militar también plantea desafíos. Irak mantiene grupos armados con capacidad de influencia y enfrenta el riesgo de que células del Estado Islámico intenten aprovechar cualquier debilidad en el sistema de seguridad. La salida estadounidense también genera preocupación entre sectores kurdos y otros actores que consideran importante el respaldo militar y de inteligencia que ofrecía la coalición.

Aunque la misión militar en Irak concluye, Estados Unidos y sus aliados mantienen capacidades para combatir al Estado Islámico en la región. La estructura de la coalición fue trasladada a Jordania, mientras continúan operaciones contra el grupo en Siria.

El retiro representa así un nuevo capítulo para Irak: el país recupera el control directo de sus operaciones de seguridad, pero deberá afrontar el desafío de mantener la estabilidad interna y evitar un eventual resurgimiento de organizaciones yihadistas en un escenario regional todavía complejo.

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