
La visita del pontífice, prevista del 25 al 28 de septiembre, ha despertado un notable interés, especialmente entre las generaciones más jóvenes
Francia se prepara para recibir al papa León XIV entre el 25 y el 28 de septiembre, en una visita que ha generado una expectativa que supera las previsiones iniciales y que llama particularmente la atención por el contexto histórico y social del país.
Uno de los principales indicadores del interés que ha despertado la visita es la convocatoria de unos 80,000 jóvenes, de entre 17 y 35 años, que se reunirán en el Stade de France, en Saint-Denis. A esto se suma la elevada demanda de alojamiento en algunas de las ciudades que forman parte del recorrido del pontífice, como Metz.
El entusiasmo contrasta con la tradición laica de Francia, considerada una de las cunas del laicismo moderno. En 1905, el país promulgó la Ley de separación de las Iglesias y del Estado, mediante la cual consolidó la libertad de conciencia y estableció la separación entre las instituciones religiosas y el Estado.
Este modelo buscó garantizar la igualdad entre los ciudadanos independientemente de sus creencias y estableció un marco en el que la práctica religiosa quedó principalmente vinculada al ámbito privado.
En este escenario, la respuesta de las nuevas generaciones ante la llegada de León XIV se ha convertido en uno de los elementos que más atención genera. La cantidad de jóvenes que participarán en las actividades y la amplia cobertura mediática reflejan el interés que ha despertado la visita.
El recorrido del papa por territorio francés combinará encuentros con diferentes sectores de la sociedad y actividades religiosas, en una visita que permitirá observar cómo responde un país con una marcada tradición laica ante la presencia de uno de los principales referentes de la Iglesia católica.
